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POLÍTICA

Exclusivo A24.com: el ajuste que analiza el Gobierno para frenar la escalada del dólar

Exclusivo A24.com: el ajuste que analiza el Gobierno para frenar la escalada del dólar
Martín Guzmán (Foto: AFP).

En el gobierno de Alberto Fernández prevalecen la preocupación y el desánimo por la estampida del dólar blue a 190 pesos, la ingobernable brecha cambiaria, y por el hundimiento de la economía. El Presidente hará un giro obligado por las circunstancias hacia un mayor ajuste del gasto fiscal para “converger en emisiones monetarias más sensatas”, amortiguar el déficit de la pandemia del coronavirus y morigerar en algo la impresión de billetes, la devaluación y la inflación.

El escenario económico es preocupante. Fuentes de la Casa Rosada confiaron a A24.com que Alberto Fernández le dio luz verde al ahora empoderado ministro de Economía, Martín Guzmán, para revisar las erogaciones estatales y acotar los gastos en el IFE 4, en el ATP 7, y en la futura fórmula de actualización de las jubilaciones, que deberán tender a la reducción fiscal.

También se estudia la liberación de tarifas en la energía para enero próximo y un esquema de subsidios reducido a quienes realmente lo necesitan, en una nueva tarifa social.

Guzmán había dicho hace dos semanas que no era necesario bajar el gasto público. Una cosa es lo que se dice para la tribuna propia y otra, la realidad. El votante de la vicepresidenta Cristina Kirchner no suele aplaudir el ajuste. Pero la realidad llevaría a Guzman por otro sendero. En el Gobierno ya no dicen que la suba del blue no va a los precios, ni aseguran que se mantendrá el dólar oficial a rajatabla en los actuales valores.

Hay una búsqueda de ir a una convergencia de emisión monetaria más sensata para que el IFE, el ATP y la futura fórmula de cálculo de los haberes jubilatorios tengan un esquema de sustentabilidad fiscal”, dijo a A24.com una alta fuente del entorno presidencial. Todavía no está confirmado el pago del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) 4 en noviembre. Pero si se libera, señalan en Balcarce 50, será acotado solo “a los más necesitados” y con “contraprestaciones laborales”.

Los funcionarios añadieron que en el caso del programa de Asistencia para el Trabajo y la Producción (ATP), que paga parte de los sueldos de las Pymes afectadas por la pandemia “sólo se focalizarán en sectores que sigan en emergencia por el Covid-19”, ya que hubo sectores con “leves mejoras” que ya no lo necesitan.

Sobre el IFE 4, en la Anses aseguran que todavía “no hay ninguna definición sobre el pago, pero admiten que la base de datos permite segmentar perfectamente los pagos por edad, género, ciudad, etc”. Las definiciones tendrían que ser antes de noviembre.

Según el proyecto de ley de Presupuesto 2021, el déficit previsto para el año próximo será de 4,5% del PBI, mientras que para este año se prevé en un 12% por el efecto de la pandemia. La colosal emisión monetaria de más de dos billones de pesos durante la cuarentena, para cubrir los gastos extraordinarios, es la madre de la devaluación del peso y el salto del dólar blue.

“Alberto decía al principio de la pandemia que íbamos a vivir un nuevo orden económico tras el coronavirus. Lo que no se sabe es si era favorable o nos metimos en el tembladeral”, temen en la Casa Rosada. La próxima batalla fiscal será la negociación con Juntos por el Cambio sobre una nueva fórmula de cálculo de actualización de haberes jubilatorios, que será la nueva medida del ajuste.

La fórmula que había eliminado el gobierno de Alberto Fernández en diciembre último estimaba los aumentos jubilatorios en base a los índices de la actualización de salarios y la inflación. La suba de precios galopante hizo insostenibles los aumentos. Lo único seguro ahora es que la nueva fórmula no tendrá como base de cálculo a la inflación, sino a los índices salariales y de recaudación fiscal. Algo más parecido a lo que había establecido la ex presidenta Cristina Kirchner durante su segundo mandato.

“Esto es un fenómeno mundial. La población es cada vez mayor, cada vez más jubilados, cada vez menos jóvenes que trabajan y que aportan. Así, el sistema no se sostiene y hay que encontrar más aportantes”, dicen en los pasillos de la Casa Rosada. La justificación consiste en que se trata de un dilema global.

En cuanto a los subsidios de la energía, también podrían ser parte de la poda del gasto a futuro. “Hay una tendencia a focalizar el subsidio en quienes verdaderamente lo necesitan. No más piletas de natación calefaccionadas subsidiadas”, señalan en el Gobierno. En rigor, ya eso no existe tal como en el gobierno de Cristina, pero la referencia marca una tendencia del rumbo.

Un funcionario de la Secretaría de Energía, que dirige Darío Martínez, comentaba ayer con otros colegas: “Si en enero liberamos las tarifas tenemos un estallido social”. Por lo visto, habrá cierta discriminación en los aumentos.

En medio de todo el tembladeral, la escalada del dólar preocupa sobremanera en el Gobierno, pero no hay reacción, más allá de que ayer se reunió el equipo económico dirigido por Martín Guzmán.

Alberto Fernández y Guzmán prefieren darles tiempo a las medidas anunciadas esta semana para apaciguar la fiebre cambiaria. “Hay preocupación y ocupación sobre el tema. La intención con las últimas medidas fue una tendencia hacia la homogeneidad de las brechas para lo cual se aflojaron regulaciones y controles”, señalan funcionarios en los pasillos de la Casa Rosada.

La principal medida fue reducir el llamado parking de 5 días a 3 para los que compran moneda extranjera a través del mercado financiero, en el dólar “contado con liqui CCL” o “dólar bolsa MEP”. Esto puso a disposición una mayor demanda de dólares y lo hizo disparar. “Pero creemos que vamos a terminar con los barquinazos por este mercado chico”, señalan. Por ahora, no está ocurriendo.

En los despachos de Balcarce 50 descuentan que la convergencia de las brechas no se iba a dar por arte de magia, pero todavía Guzmán tiene la esperanza de que se produzca. “Vamos a ir a una normalización que llevará un proceso, que no necesariamente se compatibiliza con las urgencias políticas y puede llevar semanas, porque las medidas se tomaron en el sentido correcto. Lo opuesto era buscar más parches y más trabas para el dólar”, dijo un allegado de Alberto Fernández. Pero el principal problema es político.

Muchos funcionarios despotrican en los ministerios porque el Presidente “genera un embudo en todas las decisiones”. Todos los ministros reciben la orden de avanzar en sus propuestas, pero al mismo tiempo Fernández les pide que esperen para consultar a otras voces del Gobierno. Alberto no descarta hacer cambios de Gabinete, según algunos funcionarios. El problema es que a esta altura de la crisis no es fácil encontrar los nombres de reemplazo.

“La única forma de oxigenar el Gabinete es con nombres de mayor peso. Y el problema es que ahora cualquier economista tiene todo para perder y los nombres que se han consultado no aceptan un cargo en estas condiciones”, señalaron en Balcarce 50. La única esperanza que expresan algunos en el Gobierno es que en marzo de 2021 lleguen los dólares de la liquidación de soja. Sin embargo, eso parece el siglo que viene.

por Mariano Obarrio
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