Es que a partir de 2019, el peronismo porteño tuvo un fugaz momento de bonanza, teniendo en cuenta que fue un sector históricamente menospreciado por sus pares peronistas de todo el resto del país.
Acusados de "tibios", "socialdemócratas" o "radicales", las principales burlas tienen que ver con que no ganaron nunca una elección, a excepción de 1991. Claro que ese año Carlos Menem tuvo que mudar desde La Rioja a Erman González para poder tener un candidato competitivo.
Y no hace falta ser un genetista para saber que la cantidad de porteñidad en sangre de Erman es incluso inferior a la cantidad de cabellos que lleva el denunciante "Alfa" en su cabeza.
Desde Casa Rosada, la reacción a los comentarios de Alfa fueron inmediatos. "La verdad es que no sabemos bien por qué este personaje conocido como Alfa de GH dijo lo que dijo", dijeron en off fuentes del peronismo porteño.
Pero en público llegaron las desmentidas, primero vía la portavoz Gabriela Cerruti, y después la promesa de acciones legales, por parte de Gregorio Dalbon.
Ferreño probó su relación de amistad con Alberto al organizar las marchas de apoyo que tuvo el presidente en la Quinta de Olivos, allá por diciembre de 2020. "Estamos acá para defender la casa del Presidente. De mi amigo", dijo en una entrevista a Clarín.
Y también sus proyectos en la Legislatura porteña legitiman esa amistad. Ferreño pidió cambiar el nombre de las calles aledañas de la cancha de Argentinos Junios, equipo del cual Alberto Fernández es hincha.