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Uñac, símbolo de unidad.
Resoluciones sensatas fueron, en estos cálculos, los acuerdos de unidad en Santa Fe, Entre Ríos y San Juan. En esta última la estrategia rindió sus frutos porque el gobernador Sergio Uñac fue el más votado en las PASO con amplio margen. Lo de Entre Ríos se verá este domingo.
Pero hubo otras provincias en las que, más allá de los primeros amagues, Cristina pidió al final bajar las listas y los candidatos. Así ocurrió en Córdoba (el kirchnerismo y el PJ son irreconciliables) y Misiones. En ambos casos, el repliegue K favorece a los oficialismos locales, en un año en el que, hasta ahora, son los gobernadores (o sus delfines) los que se están imponiendo en las urnas.
La oveja negra
Siempre hay, como en todo plan, un imponderable. Y en este caso es Tucumán, donde el candidato K no está dispuesto a bajarse para favorecer al gobernador (exministro K pero hoy más distanciado de la expresidenta). Se trata de José Alperovich, que fue apoyado por Cristina para enfrentar a Juan Manzur, quien va por la reelección.
El escollo es que a pesar de que Manzur pidió la unidad con el kirchnerismo, Alperovich no quiere ceder (apoyado en las encuestas que lo ubican arriba). En efecto, un reciente sondeo de Isonomía le da al ex gobernador un 36% de intención de voto contra un 23% de Manzur y un 17% de Silvia Elías de Pérez, la candidata de Cambiemos. "Está firme", dicen en el entorno de Alperovich. Una interna que no se puede frenar.
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Cristina, con Alperovich.
Los que rodean a Cristina tienen el punteo de las provincias donde el armado de “unidad” salió bien (y donde no). Con tildes: San Juan, Entre Ríos, La Pampa, Tierra del Fuego, Córdoba y Misiones. Con cruces: La Rioja, Chubut y Tucumán.
¿Y Mendoza? La provincia cuyana tiene muchas líneas internas (todas efervescentes) pero este mismo miércoles se anunció la unidad peronista en torno al frente "Elegí Mendoza", con el PJ, Partido Solidario, Kolina, Proyecto Sur de Pino Solanas y hasta Compromiso Federal de los Rodríguez Saá.
De todos modos, voceros del PJ aclararon a A24.com que “falta que se definan los candidatos y, si no se puede lograr la unidad, habrá una PASO civilizada”. Aunque decir eso en el peronismo sería como apelar a un oxímoron.
Por ahora, el mapa tiene rojos y verdes. Una distribución cromática que permite apreciar la actualidad (y proyección) del kirchnerismo. Si al final se resignan provincias para apostar por la presidencial, esa estrategia depende del único factor, todavía irresuelto: que Cristina sea la candidata.