Scioli aseguró que la iniciativa se implementará con acompañamiento social: “Entendiendo que hay personas familiarizadas con esta especie, estamos pensando en que puedan hacerle un seguimiento, vean que se los va a trasladar a un lugar mejor, y que puedan visitarlos. Este procedimiento se hará en acuerdo con las familias”.
En el día a día, los conflictos se acumulan. El veterinario Adrián Petta relató haber tratado casos de accidentes viales provocados por estos animales, lesiones por mordeduras, incluso algunas severas, y contagio de enfermedades. También se reportaron ataques a mascotas de la zona.
Las reacciones de los vecinos son variadas. Mientras algunos adoptan actitudes hostiles, como colocar cercos electrificados para espantarlos, una práctica ilegal según la legislación ambiental vigente, otros desarrollan vínculos casi domésticos con ellos. En TikTok, por ejemplo, distintos usuarios viralizaron contenidos en donde se los puede ver interactuando con los animales, a los que se cruzan en las inmediaciones de sus viviendas.
Mientras hay quienes aseguran que ese aumento del contacto entre humanos y carpinchos se debe a un aumento de la población de los roedores que se reproducen fácilmente, Manuel Jaramillo, director de la Fundación Vida Silvestre Argentina, puso en duda que se trate de un aumento en la demografía de estos animales. “No vemos que haya mayor densidad de carpinchos. Puede ser que ahora en invierno haya menos recursos alimenticios en zonas silvestres y por ello buscan zonas más urbanizadas, con recursos más apetecibles”, explicó.
El caso de Kenya que viajó 3.600 kilómetros hacia la libertad
La gestión ambiental de Scioli también tuvo otro capítulo relevante este mes. Desde su cartera se coordinó el traslado internacional de Kenya, la última elefanta cautiva del país, que vivía desde hacía 40 años en el Ecoparque de Mendoza. Fue enviada a un santuario en Brasil para pasar sus últimos años en libertad.
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El operativo comenzó el 4 de julio y concluyó esta semana, cuando Kenya arribó al Santuario de Elefantes de Brasil (SEB), en el estado de Mato Grosso. El viaje, realizado en camión, marcó el fin de una era porque ya no quedan elefantes en cautiverio en territorio argentino. El contacto de Scioli con el país donde fue embajador argentino en la gestión anterior colaboró en la concreción de la acción.
Kenya vive hoy en un predio natural de 1.500 hectáreas, donde convive con otros ejemplares de su especie. Leandro Fruitos, integrante de la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque de la Fundación Franz Weber, definió el traslado como “el cierre de un ciclo histórico de 136 años de cautividad de elefantes en la Argentina”.