La mesa política del PRO, que dio a luz hace pocos días, sufrió su primer golpe político la semana pasada. El consenso de esta mesa pedía que Macri mantuviera un perfil más moderado frente a la oposición que estaba a punto de votar la emergencia tarifaria.

Sin embargo, Macri optó por otro camino: el de endurecer su discurso y atacar abiertamente al peronismo “racional”, acusándolo de kirchnerista. La decisión la tomó en soledad Mauricio Macri. “Fue una decisión del Presidente”, explican cerca de la mesa política.

Esta mesa política como tal no volvió a juntarse entera desde entonces, según confirmaron tres de sus integrantes, que sin embargo insistieron en que hay contacto pleno entre todos sus participantes. Creen que esta semana se podrían volver a juntar, aunque nadie da certezas.

En cambio, sí se junta la llamada "mesa de coordinación" en la que participan (alternativamente) Peña, Frigerio, Sanz y Monzó. También están Federico Pinedo, Fernando Sánchez, Mario Quintana, Gustavo Lopetegui y el propio Macri.

La recomendación de los políticos de esa mesa era mejorar los vínculos con esos sectores a los que Macri parece decidido a iniciarles una guerra. “Hoy hasta Marcos (Peña) plantea la necesidad de una estrategia más política”, describen. Los viejos enfrentamientos entre el jefe de gabinete y Emilio Monzó parecen haberse limado, al menos por ahora.

La estrategia presidencial viene de la mano de los consejos que su asesor estrella, Jaime Durán Barba, plantea en público: “Los Pactos en la sociedad posinternet son de cúpulas, caen mal a los nuevos electores”, escribió el ecuatoriano en Perfil la semana pasada.

El discurso presidencial del último lunes tuvo otro mensaje encubierto contra el ala política del PRO. En las últimas semanas desde una de las mesas políticas del PRO se cuestionaba la falta de controles a las empresas por parte del Gobierno, particularmente en lo que hace al control de precios. Ese área está a cargo de Francisco Cabrera y su secretario estrella, Miguel Braun, que está en el puesto que antes ocupaba Guillermo Moreno.

María Eugenia Vidal, sin hacer referencias personales, también pidió lo mismo a viva voz: "Voy a mostrar a los empresarios que están aumentando los precios de los alimentos", dijo hace unas semanas. Funcionarios de su gabinete le hicieron llegar directamente a Cabrera y Macri algunos de los aumentos exagerados en materias primas clave para las góndolas; son subas de empresas que dijeron explícitamente que había que ayudar al Gobierno.

La respuesta que recibieron por parte de Cabrera no satisfizo. Apenas un agradecimiento por la información y ningún plan de acción concreto.

Pese a este embate, Macri eligió sentar en esa conferencia a uno de sus ministros estrella. Aquel discurso fue sobre política (la relación con el Congreso) y sobre energía. No quedaba claro qué hacía ahí el ministro de Producción que ni siquiera habló.

“Lo de las lamparitas es idea de él. Fue un reconocimiento”, explican cerca del ministro respecto a la idea de cambiar a lamparitas led para ayudar a la gente a ahorrar y bajar el consumo. “La bronca con él viene desde el día 1. Mauricio lo sienta al lado. ¿Más claro?”, dicen en el entorno de Cabrera.

Hay un doble mensaje. No hay cambios en ese ministerio ni se incrementarán los controles a los precios. Macri no cree en eso.

Poroteo amigo

Esta es la otra foto de la semana. La que más miró la política (en particular la mesa política). Acá queda plasmado con quién puede contar el Gobierno y con quién no para el año y medio de gestión que le queda. Por las dudas: los que votaron la ley anti-tarifas son los que están en verde; en rojo los que votaron en contra. Y en azul los que se abstuvieron.

En Cambiemos algunos se quejan de que la orden de negociar llegó tarde. Lo mismo planteó Pichetto, jefe de bloque del PJ del Senado. Lograron que los gobernadores de San Luis, San Juan y Santiago del Estero levantaran a un senador cada uno. Misiones y Neuquén hicieron los deberes. Cambiemos estuvo a un senador de dejar la sesión sin quórum: no alcanzó. El discurso de Macri logró unificar a casi todo el peronismo.

La mesa política insiste en acercar puentes con el peronismo. Vidal y Horacio Rodríguez Larreta estuvieron esta semana almorzando con Sergio Massa. No hubo foto y luego, todos lo desmintieron. Larreta, en la semana política más difícil del Gobierno de Macri, decidió bajar el perfil y canceló todo tipo de participación mediática.

La soledad del poder

Andrés Ibarra es otro de los ministros estrella de Macri. Trabaja con él desde los 80, cuando ingresó al Grupo Macri: trabajó en Socma, Sideco, Autopistas el Sol y en el Correo Argentino. En los 2000 acompañó a Macri en Boca. Después fue funcionario y ministro en el Gobierno de la Ciudad. Y asumió como Ministro de Modernización cuando Macri llegó a la presidencia.

El viernes el ministro coordinador del área económica Nicolás Dujovne encabezó junto a Ibarra una conferencia de prensa para explicar los importantes ajustes que el Gobierno haría al sector público. Antes de que empiecen las preguntas de los periodistas Dujovne dijo: “Así que en definitiva esto es el trazo grueso, el ministro Ibarra va avanzar en un plano mucho más detallado que yo. Así que los dejo con el ministro Ibarra, muchas gracias”. El plano de la TV oficial quedó abierto exponiendo la soledad de uno de los ministros con más cercanía a Macri.

"Se tenía que ir a una reunión de trabajo", dijeron en su entorno. ¿No quería defender las medidas o quería evitar que le preguntaran algo que no quería contestar? Algunos plantean que es para darle protagonismo a Ibarra. En política no existen las casualidades.

En síntesis, se observó en esta semana un Macri más recostado sobre sus leales de siempre y más confrontativo. De todos modos, integrantes de esa mesa de coordinación política se muestran entusiasmados en que -corrido del conflicto de las tarifas- la mesa pueda volver a funcionar con los objetivos que se había previsto.

"Los vamos a convocar a todos. No hay otra alternativa. Hay que pasar rápido esta hoja. Las diferencias son claras. Tampoco el peronismo va a tirar piedras sino va a quedar pegado a la izquierda y Cristina. No es negocio para ellos", concluye, esperanzada, una fuente de la Casa Rosada.