Este jueves lo siguieron ministros como Aníbal Fernández, el propio Manzur, Matías Kulfas, todos recordando el discurso que también se apropió Guzmán, por la deuda y la fuga de capitales.
En simultáneo, el kirchnerismo desde el Congreso -como una estrategia consensuada- iniciaba el tratamiento del proyecto de ley impulsado por Máximo y Cristina Kirchner para que la deuda con el FMI la paguen los que fugaron dinero al exterior, lo que choca con los términos del acuerdo que renegociaron Guzmán y Alberto Fernández que rechazaron desde el kirchnerismo en el congreso y derivó en la renuncia de Máximo Kirchner a la jefatura del bloque de diputados del Frente de Todos.
Alberto Fernández contra la Corte Suprema
En la misma línea con las críticas de Cristina Kirchner a la Corte Suprema de Justicia, el presidente convocó para este jueves a la Casa Rosada a una reunión con gobernadores del peronismo que habían comenzado a despegarse del gobierno ante la fuerte caída en la imagen frente a la crisis, y reclaman además de redistribución de la coparticipación federal en apoyo al gobierno en la pelea con el gobierno porteño de Horacio Rodríguez Larreta por la quita de fondos de la policía.
La presentación de un proyecto para ampliar a 25 el número de miembros de la Corte, será este jueves en la Casa Rosada y también es otro gesto no solo para contener una eventual fuga de gobernadores del PJ en la alianza que sostiene al gobierno, sino otro mensaje directo a la vicepresidenta Cristina Kirchner, en su guerra contra el lawfare.
Alberto Fernández y la Cumbre de las Américas
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Alberto Fernández y su saludo con el presidente de EE.UU. Joe Biden en el G20, en Roma.
El presidente Alberto Fernández pasó en dos semanas del alineamiento a EE.UU. que marcó la negociación del acuerdo para refinanciar la deuda con el FMI; a un discurso confrontativo y un llamado a plantarse como líder rebelde de América Latina y el Caribe a través de la CELAC, en defensa de la inclusión de países como Cuba, Venezuela que habían sido exluídos de la cumbre de las Américas, y un nuevo acercamiento en las relaciones comerciales con Rusia y China, al confirmar la participación en la cumbre virtual de los Brics, el próximo 24 de junio.
Se trata de otro cambio de la posición "independentista" que había inaugurado hace tres meses Alberto Fernández del ala kirchnerista tras la firma del acuerdo con el FMI, y que ahora en el viraje de las relaciones internacionales, algunos interpretaron como otro gesto hacia la vicepresidenta; en su círculo cada vez atacaban más la "moderación" de Alberto Fernández a quien acusaban de haber traicionado el contrato político con el que llegó al gobierno, elegido por Cristina Kirchner y su electorado.
Luego de amenazar durante casi dos semanas con faltar a la Cumbre de las Américas, rechazar la invitación que le había enviado el presidente norteamericano, Joe Biden, para asistir, Fernández dijo que no se va a "callar más" y condicionó su presencia a la cumbre a que el anfitrión "no excluya a ningún país del continente americano" e invite a los presidentes de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Algo muy difícil de rectificar teniendo en cuenta la postura de Estados Unidos que considera a esos países como satélites del autoritarismo de Rusia, hoy centro del eje del mal.
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Pero en medio de negociaciones con México y la CELAC, Alberto Fernández terminó confirmando su asistencia -tras confirmar que eso le pidieron los presidentes de México, AMLO, y de Venezuela, Nicolás Maduro-.
En ese marco, Alberto Fernández consiguió hablar personalmente con Biden, que prometió rever la lista final de invitados, con la promesa de "escuchar con respeto los reclamos de México", su principal socio comercial y limítrofe en la región, según confirmó el miércoles el director para el Hemisferio Occidental, juan González en una conferencia de prensa virtual a la que asistió A24.com.
En la charla con Biden, acordaron verse cara a cara en una reunión bilateral el 25 de julio, en términos que aún restan terminar de definir entre las Cancillerías.
Este jueves el jefe de gabinete, Juan Manzur, deberá enfrentar un nuevo examen ante la vicepresidenta en el Senado, cuando responda las 915 preguntas que le mandaron los senadores del oficialismo y de la oposición pero el principal eje será un tema no resuelto y por el que el kirchnerismo sigue castigando a Alberto Fernández por defender a su ministro de Economía, Martín Guzmán: la desbocada inflación.