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POLÍTICA

El laberinto de Alberto en el PJ: los puntos a favor y en contra si acepta ser el nuevo presidente del partido

El laberinto de Alberto en el PJ: los puntos a favor y en contra si acepta ser el nuevo presidente del partido
Alberto Fernández en un acto del que también participó Jorge Capitanich. El chaqueño fue el primero en postularse a la presidencia del PJ. (Foto: Presidencia)

Para evitar que se atomice la interna en el momento menos indicado, el PJ decidió que resolverá su próximo ciclo ofreciéndole la presidencia del partido a Alberto Fernández.

Se contienen, así, algunos posibles frentes de conflicto: la conducción del peronismo en manos del propio Presidente fortalece su figura y abroquela a los gobernadores, a la vez que se desactivan los intentos de otros aspirantes cercanos o –directamente- síndicos de Cristina Kirchner para ocupar ese sillón.

Con esta jugada, previsible desde lo táctico pero descartada por el propio Alberto durante los primeros meses del año, el PJ cumple además con la tradición de darle las riendas del partido al presidente del país, como ya ocurrió con Carlos Menem, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner –lo de Kirchner fue paradigmático porque, después de la aventura socialdemócrata de la Concertación Plural, se recostó en la vieja cúpula partidaria ante la crisis por la 125.

¿Con PJ hay más Frente de Todos, o viceversa? Este es el mapa de costos y beneficios que mira el Presidente antes de tomar la decisión:

A favor:

Las propiedades de aceptar la oferta son hasta obvias. Ir al PJ le significaría a Alberto “bañarse” de un liderazgo partidario que hoy no tiene (además de poner al PJ porteño, de donde emerge, en la “mesa grande” de Matheu).

El rol le daría volumen político en un momento en que lo necesita, no sólo ante los embates de la oposición y las crisis multitasking sino ante el “relato” (en Casa Rosada recuperaron ese término) sobre la influencia determinante de Cristina.

“Va a poder mostrarse con los gobernadores, intendentes y el movimiento obrero, y eso le hace falta en todo sentido”, registran desde el albertismo, con entusiasmo moderado, ante la consulta de A24.com.

En el mundo del PJ, en cambio, están más exultantes: “Si lo hace, todas las tribus van a estar de acuerdo”, responden, seguros de que, como cabeza de una lista de unidad, el Presidente “aglutinará” a todas las expresiones.

Además, de esa forma también se suprimen las aspiraciones puntuales de Jorge Capitanich y Sergio Berni, dos políticos respetuosos de las necesidades de la coalición pero encolumnados en el cristinismo.

En el país pre-pandemia, el gobernador chaqueño había sido el primero en postularse, y ni siquiera bajó sus aspiraciones durante el peor momento del coronavirus en su distrito. Pero aquel ímpetu mermó ante esta novedad. “Si Alberto no es presidente del PJ, el pierde todo respeto. Largaron eso porque nadie puede decirle que no”, admiten, resignados, desde el peronismo silvestre, y apelan a la “regla no escrita” de que los jefes de Estado justicialistas (presidentes, gobernadores e intendentes) conducen los partidos de sus distritos.

Berni, el otro contrincante, amagó a fines de agosto con la posibilidad de presentar una lista, incluso contra los deseos de la propia Rosada, y todavía mantiene firmes sus intenciones, según revelaron desde su entorno ante este portal.

En contra:

Un riesgo es que el equilibrio del Frente de Todos se desajuste. Una “partidización” de Alberto podría marginar al massismo y a otros sectores del oficialismo que no son PJ. Pero en la Rosada responden a eso con una pregunta retórica: “¿Qué le importa a Pino Solanas que Alberto sea presidente del PJ?”.

En el análisis del poder, una de las molestias que podría causar esa consagración sería el fogoneo externo de un ruido con Cristina en la antesala de las elecciones legislativas de 2021.

Los albertistas siempre se encargaron de decir que el albertismo, justamente, no existía. Ahora, la eventual llegada del Presidente a las oficinas de Matheu chocaría contra ese dictamen, con el antecedente de la ruptura Kirchner-Duhalde de 2005 para quien quiera servirse.

El cronograma:

Si las condiciones lo permiten, el PJ tiene previsto hacer sus elecciones internas el 20 de diciembre, con el 16 de noviembre como fecha límite para la presentación de listas de candidatos y avales. El trámite original había sido fijado para el 3 de mayo, pero fue pospuesto por la pandemia.

Los actuales mandatos, que tienen a José Luis Gioja como presidente, están vencidos desde mayo, y podrían seguir corriendo. Si Alberto no aceptara, y hubiera consenso, Gioja estaría dispuesto a seguir un período más.

La salvedad:

Más allá de estos cálculos, la intención de los peronistas de vestir a Alberto con ropas nuevas podría quedar en un limbo si las restricciones sanitarias impiden el ejercicio de una elección tradicional (muchos ponen el acento en el caos que sería hacerlo por Zoom). Dependerá de cómo evolucione la pandemia”, avisan los organizadores, y arriesgan que lo más probable es que el trámite siga postergándose.

Hasta que no se concreten las formalidades, seguirá el actual status quo. Normalizar el PJ es normalizar al Presidente en la coalición.

por Nicolás Poggi @PoggiNico
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