Crisis en el Gabinete

Las 7 razones que desataron la guerra entre Alberto y Cristina, y pusieron al Gobierno al borde del abismo  

Alberto Fernández y Cristina Kirchner negociaron una salida a la crisis que no dejó conformes a todos. ¿Quién gana y quién pierde en el ajedrez del poder?
Stella Gárnica
por Stella Gárnica |
La pulseada por el poder: Quién gana y quién pierde con la crisis por las renuncias en el gabinete de Alberto Fernández? 

La pulseada por el poder: Quién gana y quién pierde con la crisis por las renuncias en el gabinete de Alberto Fernández? 

Las 7 razones que desataron la guerra entre Alberto y Cristina, y pusieron al Gobierno al borde del abismo  
Las 7 razones que desataron la guerra entre Alberto y Cristina, y pusieron al Gobierno al borde del abismo  

Una semana de operaciones y contra operaciones políticas de todo tipo, enfrentaron a las dos máximas figuras del Poder Ejecutivo argentino: el presidente Alberto Fernández y la vice, Cristina Fernández de Kirchner en situaciones que amenazaron con romper la unidad de la coalición de Gobierno y poner en riesgo incluso, la gobernabilidad del país. La pipa de la paz llegó quizás a modo de claudicación de Alberto Fernández. Se fue Cafiero, se quedó Wado de Pedro. Justamente lo que él no quería.

Pese a las frenéticas negociaciones -Alberto Fernández desde la Casa Rosada y Cristina desde el Senado- la crisis política no parece terminar porque dejó a la vista las cada vez más profundas diferencias que anidan en el gobierno por el grado de enfrentamientos que llegaron al corazón de uno y otro lado.

Pero la crisis desatada por las renuncias en el gabinete nacional a partir de una orden de la vicepresidenta para vaciar de poder a Alberto Fernández, tuvo varias razones políticas y también económicas.

Aunque lograron fumar la pipa de la paz, algo se rompió definitivamente: la confianza entre las dos personas que manejan los hilos del poder en Argentina.

Las razones de la declaración de guerra de Cristina Kirchner a Alberto Fernández

1- Pelea por el control del poder, ¿un anticipo de la sucesión presidencial 2023?

La pelea de fondo fue por definir quién tiene el control del poder ejecutivo. Un Alberto debilitado, cansado de las críticas, se plantó por primera vez en un año y medio de gestión. Eso se reflejó en el accionar del Presidente y la vice, y sus respectivos ministros y emisarios durante toda la semana.

Como una seguidilla de capítulos de una serie de Netflix, la pelea fue subiendo de tono a través de mensajes en las redes y los medios, en sus discursos en medio de la campaña, pero terminó de explotar con la carta de Cristina el jueves, al ponerle límites al Presidente e intimarlo a hacerle caso con los cambios, o romper.

Las diferencias políticas sobre cómo salir de la crisis antes de las elecciones legislativas venían escalando en los últimos meses a partir de la caída de la imagen del Gobierno en las encuestas.

Pero la crisis explotó el domingo de derrota en las PASO 2021 y se profundizó el lunes posterior, cuando Cristina y Wado De Pedro responsabilizaron directamente al Presidente de no haber escuchado sus advertencias, le reclamaron cambios de gabinete urgentes, y Alberto se plantó y se opuso.

Alberto hasta ese momento resistía todos los embates pidiendo ayuda a los distintos sectores del peronismo ortodoxo, que sin embargo no salió en masa a defenderlo y eligió colocarse en un lugar de prescindente para mantener la unidad. Quizás eso explique por qué Alberto tuvo que claudicar finalmente.

Gobernadores, intendentes y dirigentes de la CGT saben que el kirchnerismo conserva al menos el 35 % de los votos en provincia de Buenos Aires y en el país, les sería difícil imponerse sin romper la coalición.

2- Críticas a “los funcionarios que no funcionan”, errores del entorno y bloopers del Presidente

Un cúmulo de diferencias políticas sobre la administración pero también de estilos. Cafiero, Guzmán, y otros ministros del gabinete económico no se salvaron de las espadas del kirchnerismo: Matías Kulfas, de Desarrollo Productivo y Claudio Moroni de Trabajo, eran los más apuntados para los cambios que pedía la vicepresidenta.

Cristina también apuntó sus dardos contra el entorno presidencial y el propio Alberto Fernández por los "funcionarios que no funcionan" al enumerar la falta de capacidades para salir de la crisis económica y de la pandemia, y también por la caída en la imagen del Gobierno que provocaron otros escándalos como la foto del cumpleaños en Olivos y el vacunatorio vip.

Sólo la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, se salvaba de los embates del kirchnerismo y no se descartaba su permanencia en ese u otro cargo de mayor jerarquía.

Tanto Cristina como Wado De Pedro se encargaron de relatar -al defenderse de las acusaciones de imponer un "golpe de palacio" contra Alberto Fernández- la "terquedad" del Presidente al no reconocer que la derrota se debió a sus errores políticos y económicos. Claro que en ningún momento ellos hicieron su propia autocrítica; aunque eso es para otro capítulo.

3- Economía, ajuste y FMI:

Alberto desafió a Cristina al ratificar al ministro de Economía, Martín Guzmán, el miércoles en un acto en Casa Rosada tras lo cual, se desató la escalada de renuncias de los funcionarios kirchneristas.

Guzmán era cuestionado por la vicepresidenta por "hacer un ajuste fiscal en medio de la pandemia" y atribuyó a ese ajuste en la eliminación de medidas como el ATP o el IFE, la derrota electoral.

Pese a la tensión con el kirchnerismo, Alberto y Guzmán enviaron el miércoles 15 el proyecto de Presupuesto 2022, en el que no figuran los términos de las negociaciones para reestructurar la deuda con el FMI.

La desconfianza de Cristina y Máximo Kirchner es que Guzmán ya tendría cerrado una cuerdo con el Fondo, prometiendo un ajuste tarifario para después de las elecciones, y un ajuste fiscal que incluiría reducción de gastos sociales que la vicepresidenta considera vitales para ganar las elecciones.

Pero las acusaciones de impulsar un golpe de Estado contra su propio presidente, hicieron recapitular a Cristina el mismo día y llamó por teléfono a Guzmán, le aclaró que no pedía su cabeza en el gabinete, pero lo conminó a cambiar el rumbo económico.

4- Ganadores y perdedores de la crisis de gabinete:

Las especulaciones del día después de los anuncios de gabinete serán quién ganó y quién perdió en la crisis política del Frente de Todos. Alberto Fernández quedó herido por tener que entregar a sus funcionarios de mayor confianza: el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero y su vocero, operador principal y amigo, Juan Pablo Biondi.

Ya nada será igual en la relación entre Alberto y Cristina que habían prometido no volver a pelearse al asumir en diciembre de 2019.

La carta de Cristina pegó en el corazón mismo del albertismo que amenazaba con emanciparse, pero herido, el Presidente ahora amenaza con rearmar todo su gabinete con figuras propias del PJ más ortodoxo, entre ellos buscaba incluir a gobernadores, intendentes y aliados gremiales y de movimientos sociales.

5- La necesidad de Alberto por remontar la derrota, peronizando la gestión

En medio de la crisis, todos se preguntaban en los pasillos de la Casa Rosada pero también en el peronismo y en la oposición, si Alberto Fernández podría cumplir su promesa de deskirchnerizarse -volver a sus discursos y estilo moderado- dejar atrás peleas con empresarios y el establishment y animarse a peronizar la gestión, poniendo límites los ministros cristinistas.

Pero más allá de los cambios, la crisis no termina con el nuevo gabinete que se anunciaría este lunes, junto a medidas económicas para mejorar el poder adquisitivo de las clases media y baja con el objetivo de remontar la derrota, de cara a las elecciones legislativas de noviembre.

Alberto Fernández sigue en el Gobierno, con Cristina de vicepresidenta y Sergio Massa como la tercera pata de la coalición, que habrá que ver en los próximos capítulos, cómo sigue la relación en el Congreso.

Será clave la postura que tomará el kirchnerismo en el Congreso sobre la ley de presupuesto 2022 que ya envió Guzmán, uno de los que era ratificado en su puesto, con el apoyo justamente de la vicepresidenta.

6- El rol de los gobernadores del PJ

En los mayores momentos de tensión que vivió la Casa Rosada, Alberto Fernández anunció que armaría un gobierno con "perfil más peronista” sumando a gobernadores. Justamente, nombró como jefe de Gabinete a Juan Manzur. Aunque ya no lo puede contar como propio: Cristina le ganó de mano anunciando que era ella quien lo quería en ese cargo.

El Presidente barajó otros nombres para ese puesto y para el ministerio del interior: los gobernadores Sergio Uñac y Ricardo Quintela (La Rioja). No prosperaron.

También aparecían en el tablero de los típicos rumores y operaciones para posicionar candidatos, el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich -quien se habría comunicado este viernes con el Presidente.

También sonaron en medio de los rumores, el embajador ante Brasil y ex gobernador bonaerense, Daniel Scioli; el embajador ante Uruguay, Alberto Iribarne (muy amigo de Alberto Fernández); el ex presidente de la Cámara de Diputados y dirigente del PJ bonaerense, Julián Domínguez (que finalmente quedó en agricultura) y el ex ministro de Defensa, Agustín Rossi. Fueron solo rumores.

7- ¿Final feliz o el comienzo de otra pulseada?

La posibilidad de una nueva derrota del peronismo en las elecciones legislativas del 14 de noviembre -tras el catastrófico resultado del Frente de Todos en las PASO 2021- desató una guerra política entre las dos principales cabezas del peronismo, el presidente y la vicepresidenta, como no se veía en décadas, y terminó con cambios espasmódicos de gabinete, operaciones y contraoperaciones por el control del poder, en medio de una de las peores crisis económica y social desde la caída del gobierno de Fernando De la Rúa en 2001.

Algo no va a cambiar con los cambios de Gabinete. CFK apuntó con su dura carta el jueves directo al corazón de Alberto, en medio de acusaciones cruzadas de "traiciones", contra Wado De Pedro, el representante más cabal de Cristina en la Rosada- y el vocero Juan Pablo Biondi, el hombre más cercano al Presidente, que no sólo lo seguía a todos lados y organizaba la comunicación del Gobierno, sino que era su principal asesor y operador político en las sombras.

Más allá de que con los cambios de gabinete, Alberto y Cristina fumen una simbólica pipa de la paz, las desconfianzas seguirán más que nunca, rondando a flor de piel.

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