Pero hubo más. Desde Mendoza, los radicales Pamela Verasay y Lisandro Nieri también votaron en contra. En esa provincia, Alfredo Cornejo, el gobernador, selló una alianza con La Libertad Avanza para ir juntos en las elecciones. Parece que Cornejo se enojó fuerte por la falta de giro de fondos a Mendoza en el último tramo de partidas que envió Milei en estos días. Verasay y Nieri son dirigentes muy vinculados al ámbito universitario y no iban a entregar su voto a cambio de nada.
A este panorama se sumaron diputados que responden a gobernadores que no están alineados ni con el oficialismo ni con la oposición dura y que jugaron en estos dos años muy cerca del Gobierno. Son legisladores de Salta, Misiones, Río Negro y Neuquén. Algunos de estos gobernadores se enfurecieron porque en el presupuesto 2026 prácticamente no hay obras para sus provincias.
Y por último, un dato no menor: algunos diputados de La Libertad Avanza no estuvieron en la votación. No hubiera cambiado el resultado final porque la derrota fue muy contundente; pero marcó con claridad el pulso de descontrol político que hay adentro del oficialismo. Cada uno tendrá su excusa para no haber ido, pero es una pequeña muestra de la falta de conducción.
El gris panorama a futuro
El problema es que todo esto no se termina acá. Porque al menos de acá a las elecciones de octubre (que falta más de un mes) la oposición va a avanzar en nuevas embestidas contra el Gobierno
Este jueves el Senado tratará la insistencia del veto a la ley de reparto de los Aportes del Tesoro Nacional. Los ATN son un 1% de la recaudación impositiva que el Gobierno federal se reserva para asistir a las provincias en situaciones de emergencia. Milei decidió retenerlos y no girar casi nada. Los gobernadores se enojaron y promovieron una ley para obligar al Ejecutivo a repartir esos fondos de manera proporcional junto con el resto de la coparticipación. La ley se aprobó en Diputados, se aprobó en el Senado, Milei la vetó y ahora el Senado, con amplia mayoría opositora, volverá a imponerla. Si se ratifica también en Diputados, sería otro veto tirado por la borda y otra señal de debilidad política.
En la sesión del miércoles en Diputados, además, se votaron dos emplazamientos a comisiones claves. Uno apunta a la citación de Karina Milei y otros funcionarios en el marco de las causas por presuntas coimas en la ANDIS. Es un tema que preocupa al Gobierno porque amenaza con poner a la hermana del propio Presidente en el banquillo de los acusados.
El otro emplazamiento fue a la Comisión de Asuntos Constitucionales, para tratar un proyecto de ley que limita la posibilidad de que el Gobierno dicte Decretos de Necesidad y Urgencia. Si esto avanza el año próximo, Milei la tendrá muy difícil para seguir gobernando por DNU como lo hizo hasta ahora: las cámaras podrían voltear fácilmente cualquier decreto o incluso no tratarlo y que este pierda su vigencia.
Todo esto deja al Gobierno en una situación muy delicada: quedó demostrado que no tiene un tercio propio para defenderse. Y vale recordarlo: ese tercio también se necesita para bloquear un juicio político.
Por último, y no menos importante, los mercados empiezan a leer estas debilidades. Huelen sangre, y hablan. El dólar tocó el techo de la banda. Los bonos bajaron. El riesgo país subió. Y además llegó un dato económico que impacta en el corazón del relato oficial: el INDEC informó que la economía cayó un 0,1% en el segundo trimestre de 2025. Eso no solo pone en jaque las variables financieras, sino también la idea de que este Gobierno estaba haciendo lo necesario para impulsar un crecimiento extraordinario.
Política, finanzas y economía real: todo al mismo tiempo en jaque. A un mes de las elecciones, el escenario se volvió completamente incierto.