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Levantamiento de La Tablada: crónica del combate con carapintadas

Levantamiento de La Tablada: crónica del combate con carapintadas
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En 1989 tuvo lugar lo que hoy se conoce como el levantamiento de La Tablada para detener el alzamiento carapintada contra el gobierno de Raúl Alfonsín.

El 23 y 24 de enero de 1989, integrantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP) tomaron el Regimiento de Infantería Mecanizada 3 de La Tablada, en La Matanza, para interrumpir un supuesto ataque carapintada contra el gobierno radical de Alfonsín. El hecho, conocido como el copamiento o levantamiento de La Tablada, fue liderado por Enrique Gorriarán Merlo, y dejó como resultado 39 muertes, de las cuales 28 eran ciudadanos.

Levantamiento de La Tablada: La crónica

Cerca de las seis de la mañana del 23 de enero de 1989, 46 individuos pertenecientes al MPT llegaron a La Tablada, en el cruce de la avenida Crovara y el Camino de Cintura, en La Matanza. Lo hicieron en seis vehículos particulares y un camión de Coca Cola, que abastecía el regimiento, y habían interceptado unos minutos antes.

Fue el camión el que embistió contra la barrera de entrada y derribó la puerta de ingreso, localizada en la avenida Crovara. Detrás del camión entraron los seis autos, en los que se encontraban la mayoría de los atacantes. Una vez ingresado el camión y el resto de los vehículos, los soldados que se encontraban de guardia en el cuartel abrieron fuego, dando comienzo al combate que se extendería durante casi treinta horas.

Mientras trece miembros del MTP concentraron el fuego sobre el edificio de la Guardia de Prevención, a pocos metros de la entrada, el resto de los grupos intentaban tomar sus objetivos: el edificio de Comandos y Servicios, la Plaza de Armas, el Comedor, la Compañía A, y los Galpones.

Este último era el objetivo más importante y del que dependía toda la operación. El plan era tomar control de los tanques, que se encontraban en dichos galpones a más de 600 metros de la entrada. Luego de dos horas de enfrentamiento, el grupo a cargo de dicha operación pudo abrir los galpones, pero no aquellos donde se encontraban los tanques. Fue por ello que tuvieron que retroceder y refugiarse del contraataque.

El plan original, orquestado por Gorriarán, preveía que, tres horas después de que el camión rompiera el portón del cuartel, salieran los tanques blindados del Ejército para iniciar la movilización (a cargo de diez militantes del MTP que estaban fuera del cuartel, esperando) con gente de las villas miserias de La Matanza, hasta Plaza de Mayo. Si para las 9:30 el cuartel no había sido tomado, entonces debían retirarse. Sin embargo, por la cantidad de heridos y el cerco policial, la retirada fue imposible. Fue por ello que los miembros del MTP decidieron permanecer en el cuartel y enfrentar el contraataque, aún sabiendo que no tenían posibilidad de salir victoriosos.

El contraataque

Luego de que el camión derribó el portón de acceso, el mayor del cuartel Fernández Cutiellos se puso en contacto con la X Brigada Mecanizada para alertar sobre el ataque. También da aviso al jefe del Regimiento, teniente coronel Jorge Zamudio, quien le ordenó resistir el ataque.

Por otro lado, desde las 06:30 de la mañana y a modo de primera línea de emergencia, efectivos policiales de la Provincia de Buenos Aires comenzaron a rodear el cuartel. Para las ocho de la mañana, ya eran más de cien los policías disparando y conteniendo a los guerrilleros. A las 9 de la mañana, interviene el presidente Raúl Alfonsín, quien se comunicó desde la Casa Rosada con el entonces jefe del Ejército, general Francisco Gassino para poner tropas en el terreno. Con estos primeros movimientos se dio así comienzo al plan de contraataque.

Dicho plan contó con un despliegue de artillería, tanques, y más de tres mil soldados en la zona. El primer objetivo era ingresar al cuartel, tarea que se realizó cerca de las once de la mañana, cuando un primer grupo de militares entró por el fondo y lograron poner en marcha dos tanques blindados para dirigirse a la Plaza de Armas.

Por otro lado, un grupo de artillería de defensa aérea instaló tres cañones sobre la avenida Crovara para bombardear (y eventualmente derrumbar) el edificio de la Guardia, en donde se encontraban cinco integrantes del MTP. En simultáneo, hubo enfrentamiento entre los edificios en torno a la Plaza de Armas, en manos del MTP, y los de Comandos y Servicios, donde se encontraban los militares.

Al llegar la noche, los combates cesaron cada vez más, hasta que los integrantes del MTP que seguían con vida (solo diecinueve en total) se atrincheraron hasta la mañana siguiente, momento de la rendición.

La rendición

Para las ocho de la mañana del 24 de enero, poco más de veinticuatro horas después del comienzo del levantamiento de La Tablada, los atacantes fueron obligados a rendirse. La salida de los integrantes del MTP desde el cuartel comenzó a las 9, por la puerta trasera del edificio, y de manera inmediata fueron detenidos.

A pocos días de los hechos, el entonces secretario de Justicia de la Nación, Enrique Paixao, anunció que iniciaría una investigación sobre los posibles malos tratos y desapariciones forzadas a los detenidos sobrevivientes al levantamiento de La Tablada.

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