Asumió todo el peso de la derrota: “Que eso haya sucedido es pura y exclusivamente responsabilidad mía y de mi equipo de gobierno”. No de Vidal, no de Larreta, no de la UCR. Suya, de Marcos Peña y Dujovne.
“Por mi formación de ingeniero prioricé solucionar las cosas
de fondo. Hacer las bases sólidas sobre las que creo que la Argentina se está
poniendo de pie. Pero haciendo autocrítica”. Traducción: hice las cosas que
había que hacer para que el resultado lo vea otro, aunque sea de otro partido.
Y luego tres mensajes para ese otro, para Alberto Fernández. “Mi tarea como presidente es trabajar siempre para cuidar la gobernabilidad”; “El diálogo es el único camino”; “La incertidumbre política ha generado mucho daño”.
Así le pidió hablar a Alberto: a su manera, como Presidente y sin restarle peso a su investidura. “Estoy disponible las 24 horas para que hablemos”.
“Quiero reunirme con ellos, que transmitamos tranquilidad en este proceso electoral que ha comenzado. Debemos conversar entre nosotros, mantener líneas abiertas y no entender esto como una pelea entre enemigos sino como una discusión entre rivales”
El discurso terminó con un último pedido, casi una súplica: “Solo les pido que no pongamos en duda el trabajo que hicimos juntos”. Macri quiere que no destruyan lo que considera su legado de la apertura al mundo y el saneamiento de las cuentas públicas... Un legado que a la vista de los resultados está más que cuestionado.