La presentación del presupuesto encierra una trampa en sí misma. Milei les está pidiendo a los gobernadores que se ajusten y, a la vez, les está diciendo que no hay dinero. Pero son estos mismos gobernadores quienes deben instruir a sus diputados y senadores para que aprueben el presupuesto. Un juego de suma cero que resulta muy peligroso para la gobernabilidad.
En su discurso, Milei además advirtió, de manera solapada, que habrá nuevos ajustes. La ecuación es la siguiente:
*Si hay crecimiento económico, aumentará la recaudación. Sin embargo, aunque esto ocurra, no está contemplado ampliar el gasto, sino que se reducirá la carga impositiva. Por lo tanto, todos aquellos que perdieron frente a la inflación durante este año no tendrán oportunidad de recuperarse.
*En cambio, si la economía no crece, se recaudará menos, lo que implicará la necesidad de realizar un mayor esfuerzo fiscal para alcanzar el tan mencionado déficit cero. Más ajuste, menos crecimiento, menos recaudación, mayor necesidad de ajuste, y así en un círculo vicioso.
Milei insistió en su discurso ante el Congreso que su principal objetivo es reducir el tamaño del Estado y ampliar la capacidad del sector privado para generar crecimiento económico. Planteó de manera clara que el Estado no debería estar presente en algunas áreas, y que paulatinamente esa presencia se irá eliminando.
En su intervención, también lanzó un dardo indirecto hacia Mauricio Macri y sus aliados del PRO. Dijo que, para él, gestionar es reducir el peso del Estado en Argentina. Y criticó a quienes lo acusan de falta de gestión; el expresidente Macri quien más insiste en ese punto.
Lo que vimos fue a un Milei auténtico. Un Milei que sigue firme en la idea de que el Estado debe ser destruido o reducido a sus funciones mínimas. Un Milei que, aunque ahora acepta hablarle a "la casta" de frente y con sus códigos, no se desvía ni un milímetro de su plan original.
Milei podrá negociar para evitar que su gobierno se autodestruya, pero se trata apenas de un giro pragmático con un fin idealista.
La pregunta es si, con críticas tanto a los gobernadores como a sus aliados del PRO, Milei podrá conseguir el presupuesto que necesita sí o sí para gobernar en 2025, un año electoral clave.