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Moro: juez y parte para el peligroso emergente antipolítica en Brasil (y la Argentina)

Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
Moro: juez y parte para el peligroso emergente antipolítica en Brasil (y la Argentina)

“No hay que seguir degradando la política en la Argentina, no hay que seguir destruyéndola porque después de eso no hay nada. Miren lo que pasa en Brasil: se destruyeron las empresas, se destruyó el sistema político, se reestableció el poder militar y el que viene es un militar de ultraderecha”.

La frase en su momento la pronunció Miguel Pichetto. Fue el día que se votó el aborto en el Senado y la causa de los cuadernos recién empezaba. El dólar todavía estaba a 30. Todavía se pensaba que lo de Bolsonaro era un delirio y que la sociedad brasileña reaccionaría a tiempo.

Pero eso no pasó. Brasil eligió a un militar de ultraderecha, reaccionario, antisemita, misógino y contrario a los derechos individuales. Su asunción es una amenaza para los derechos de las minorías. Y las vueltas de la vida, el mismo juez que metió preso a Lula (condición necesaria para que Bolsonaro sea presidente) ahora acepta asumir el cargo de ministro de Justicia ofrecido por Bolsonaro.

Este juez, Sergio Moro, durante años fue alabado por sectores liberales (en lo político) en la Argentina como un ejemplo de lucha contra la corrupción y de la independencia de los poderes. En muy poco tiempo muestra su otra cara y termina plegado a los sectores más autoritarios de la política de Brasil.

Repasemos lo que pasó en Brasil: con la excusa de la transparencia se le inició un juicio político a la presidenta elegida democráticamente; asumió un vicepresidente igual de corrompido que ella y con menos poder y cintura. Brasil estiró su crisis política y económica. Después de que se destrozó a toda la dirigencia política brasileña por corrupta (en muchos casos con razón, en otros en duda) lo que sobrevino no fue un líder impoluto y transparente: lo que vino fue Bolsonaro.

Las buenas intenciones de quienes creían que así se transparentaba la política y se avanzaría hacia a un Brasil mejor quedaron enterradas tras la elección de este personaje que cuestiona la esencia del sistema democrático, que es el diálogo, la tolerancia y el respeto a los otros. Ese mismo camino lo está recorriendo a su manera Estados Unidos con Trump.

En la Argentina no estamos mucho mejor. Las denuncias de corrupción contra el kirchnerismo (ciertas o no), no nos permiten discutir la cuestión de fondo que es el fracaso de las políticas que implementó Cristina, especialmente en su último mandato; las denuncias de corrupción contra el macrismo (que fueron moneda corriente hasta que estalló la crisis cambiaria) no nos permitían discutir la cuestión de fondo que era la implementación de políticas económicas que nunca funcionaron en la Argentina.

En abril de este año escribíamos en A24.com: “Otra vez los riesgos de creer que los problemas de una sociedad se pueden resolver sin política: como lo intenta el PRO con el gobierno de CEOs, como lo intenta Italia con Berlusconi, como lo intenta Estados Unidos con Trump…”. En ese momento el dólar estaba a 20, Gloria era un útil escolar y la reelección de Macri parecía un trámite.  

Mientras Cristina y Macri juegan a polarizar y mientras una parte de la sociedad mira espantada las causas de corrupción de un lado y del otro, lo que corre riesgo es el sistema democrático. Lo que ahora queda claro es para qué lado no juegan los “Moro” del mundo: para estos personajes que bregan por la transparencia, la democracia no es la prioridad.