Repasemos lo que pasó en Brasil: con la excusa de la transparencia se le inició un juicio político a la presidenta elegida democráticamente; asumió un vicepresidente igual de corrompido que ella y con menos poder y cintura. Brasil estiró su crisis política y económica. Después de que se destrozó a toda la dirigencia política brasileña por corrupta (en muchos casos con razón, en otros en duda) lo que sobrevino no fue un líder impoluto y transparente: lo que vino fue Bolsonaro.
Las buenas intenciones de quienes creían que así se transparentaba la política y se avanzaría hacia a un Brasil mejor quedaron enterradas tras la elección de este personaje que cuestiona la esencia del sistema democrático, que es el diálogo, la tolerancia y el respeto a los otros. Ese mismo camino lo está recorriendo a su manera Estados Unidos con Trump.
En la Argentina no estamos mucho mejor. Las denuncias de corrupción contra el kirchnerismo (ciertas o no), no nos permiten discutir la cuestión de fondo que es el fracaso de las políticas que implementó Cristina, especialmente en su último mandato; las denuncias de corrupción contra el macrismo (que fueron moneda corriente hasta que estalló la crisis cambiaria) no nos permitían discutir la cuestión de fondo que era la implementación de políticas económicas que nunca funcionaron en la Argentina.
En abril de este año escribíamos en A24.com: “Otra vez los riesgos de creer que los problemas de una sociedad se pueden resolver sin política: como lo intenta el PRO con el gobierno de CEOs, como lo intenta Italia con Berlusconi, como lo intenta Estados Unidos con Trump…”. En ese momento el dólar estaba a 20, Gloria era un útil escolar y la reelección de Macri parecía un trámite.
Mientras Cristina y Macri juegan a polarizar y mientras una parte de la sociedad mira espantada las causas de corrupción de un lado y del otro, lo que corre riesgo es el sistema democrático. Lo que ahora queda claro es para qué lado no juegan los “Moro” del mundo: para estos personajes que bregan por la transparencia, la democracia no es la prioridad.