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"En octubre se elige la verdad y el trabajo o la promesa vacía y vuelta al autoritarismo"

Lucila Lehmann
por Lucila Lehmann |
En octubre se elige la verdad y el trabajo o la promesa vacía y vuelta al autoritarismo

“Para ser realistas, hay que creer en los milagros”, dijo Ben Gurion setenta años atrás, en tiempos en los que la incertidumbre, el escepticismo y las divisiones hacían parecer imposible que pudiera crearse y prosperar en Oriente Medio un Estado democrático de valores occidentales. Contra todo viento y marea, esa convicción profunda demostró ser tan poderosa que, después de ganar una guerra imposible que amenazaba con borrar a todo un pueblo del mapa, se fundó en un desierto de arena y piedra el Estado de Israel. Una nación que se construyó de la nada y se destaca como una potencia económica en la región y que, cabe recordar, supo estar del lado argentino durante el conflicto de Malvinas.

Hoy los argentinos vamos detrás del mismo sueño. Por eso debemos ser más realistas que nunca. En el año 2015 empezamos un camino para dejar atrás un populismo amenazante que venía destruyendo los fundamentos económicos hasta el punto de dejar nuestro a Banco Central sin reservas, adictos a una inflación galopante y esclavos de una economía cerrada que minaba toda posibilidad de progreso, con la corrupción como moneda corriente.

Mucho se hizo en estos años, aunque mucho faltó también. Y hoy de nuevo nos encontramos frente al desafío de siempre: escuchar las voces del pasado que quieren llevarnos al atraso, o terminar la lucha que iniciamos para transformarnos en el país que soñamos para el futuro. Las señales han sido claras: apenas se conoció el resultado electoral, en cuestión de horas el riesgo país se duplicó, la bolsa se desplomó casi un 50% y el dólar tuvo la mayor alza diaria que se haya registrado en la historia reciente. El árbol no debe taparnos el bosque.

No se trata de Macri o Fernández. Es mucho más que eso. Se trata de elegir la verdad y el trabajo por sobre la promesa vacía y la vuelta al autoritarismo. Los que ya estuvieron hoy nos prometen “felicidad”, como si tal cosa pudiera venir del líder de turno. Ya nos la prometieron antes y solo hubo cepo, narcotráfico y el mayor crecimiento de villas de emergencia de toda nuestra historia. Este es el debate: los que vienen ahora son los que estuvieron antes. Los que hicieron del tráfico de drogas una realidad corriente, los que destruyeron el Indec para que no sepamos la verdad y solo compremos el “relato” de tener menos pobreza que Alemania. Aquellos que vaciaron nuestras reservas vienen ahora a explicarnos de economía y garantizarnos que con ellos todos los problemas se resolverán… Pero cuando estuvieron no resolvieron ninguno. Terminaron su gobierno con pobreza, déficit galopante y sin dinero en las reservas. Nos hablan de reformar la Constitución para tener jueces partidizados. Critican a Brasil, pero adoran hacer tratos con Irán. Defienden el régimen criminal que gobierna Venezuela señalando que existe allí democracia y que los venezolanos deben arreglarse solos. ¿Ellos son la solución? No, son el problema. El camino que nos muestran solo lleva a la miseria.

Aún tenemos la posibilidad de elegir al único gobierno que ha demostrado escuchar y corregir una acción cuando se le exige. Ya lo hizo antes con la designación de jueces de la Corte Suprema, o los aumentos de tarifas. Y ahora volvió a escuchar cuando a través de las urnas se le expresó que debía atender mejor las demandas sociales. Y así rápidamente se buscó proteger a los que menos tienen quitando el IVA a los alimentos de la canasta básica. No se puede dejar de destacar como esta medida sacó a la luz la verdad del kirchnerismo y sus aliados: rechazaron la baja del IVA ante la Corte Suprema con la excusa del financiamiento a las provincias. No les interesa la pobreza, eso está claro.

Por suerte, buena parte de la ciudadanía salió a las calles a hacerse oír. A expresar que no está dispuesta a volver al autoritarismo y a dejar en claro que sabe que el camino es seguir profundizando el cambio. Nos avisaron que Argentina tiene un gran futuro y por eso también un gran riesgo: volver a un pasado que no nos dio nada. Nunca es para atrás, siempre es para adelante. Nos toca decidir de una vez si queremos ser una República o queremos condenarnos al autoritarismo.

Vamos a construir nuestra gran Argentina. Vamos a hacer realidad el sueño de un país normal y pujante. Y por eso debemos comprometernos absolutamente en llevar a todos este mensaje. Estamos a un paso de consolidar el milagro de la Argentina que queremos. Vamos a fiscalizar y a convencer a los que aún no están convencidos. Claro que se puede. ¡Vamos a darla vuelta!

(*) La autora es diputada nacional de la Coalición Cívica - Cambiemos Santa Fe