Operativo “Convencer a Mauricio”, la grieta al interior del PRO y las críticas al “capitán del barco”
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Operativo “Convencer a Mauricio”, la grieta al interior del PRO y las críticas al “capitán del barco”

Por primera vez la grieta en la mesa chica del PRO es severa. De un lado, Vidal, Larreta, Monzó, Frigerio y Nicky Caputo. Del otro, Macri; quizás Peña.

Esta ala política viene haciendo un esfuerzo para “mostrarle a Mauricio” la gravedad de la crisis. No lo logra. Este sector es el que camina la calle, el que todos los días está viendo "la realidad", cada uno desde el lugar que le toca. A Vidal le pega la crisis de bolsillo en el Conurbano; a Larreta el cierre de comercios; a Nicky Caputo (empresario amigo del Presidente) el mal clima entre sus pares; a Frigerio el día a día con (¿contra? los gobernadores.

No queda del todo claro el lugar de Peña en esta interna. Algunos le apuntan directamente a él; otros dicen que es apenas un pararrayos del Presidente, "la última barrera de racionalidad" cuando Macri se pone dogmático. "Somos parte del mismo equipo, no hay diferencias", repiten unos y otros.

Sin embargo, algunos se encargan de difundir los focus group que encargó el Gobierno de la Ciudad que hacen foco sobre Peña. “Es serio pero no le salen las cosas”, dicen los resultados. La gente no le cree. La mirada sobre el Presidente y el resto de los ministros no sería tan distinta: según los "focus" persiste la idea de que "no son chorros" pero que no tienen idea de hacia donde llevar el barco.

Un dato adicional. Una encuesta de la consultora Reyes-Filadoro advierte que en la provincia de Buenos Aires el 48% de los votantes de Cambiemos dice sentirse "Decepcionado" por el Gobierno de Macri. El 45% de esos votantes no confía en la capacidad del equipo económico para encontrar el rumbo. Eso no tiene un correlato inmediato en el voto, pero eso un termómetro. 

La mesa política le reclama a la dupla Mauricio-Peña el excesivo optimismo y el no reconocimiento de la crisis. Por eso, Vidal fue la primera en salir a reconocerla con todas las letras y luego le siguió Larreta.

“Hay que centrarse en que no falte comida, en que no caiga ninguna pyme”, dicen en el Gobierno de Vidal, que planea en estos días intensificar su presencia en el conurbano.  

También hay cierto temor por la falta de credibilidad entre los empresarios: la inversión es el gran motor de la economía en la primera parte del mandato de Macri. Hoy creen que no van a invertir un peso hasta que no se vea cambio de rumbo. Advierten por la parálisis de inversiones en Vaca Muerta, por ejemplo, que podrían solucionar la crisis energética del país.

Macri aceptó parte de la situación. Este miércoles hace conferencia de prensa sin anuncios específicos. El único fin es reconocer que “estamos mal” y que no necesariamente vamos a estar mejor.

En el medio aparece otra tensa discusión por recursos (recursos es poder) sobre cómo se repartirán las responsabilidades del recorte. Macri les pide a Larreta y Vidal un esfuerzo adicional. Ellos saben que tienen que hacerlo, pero se preguntan: "Si nuestros distritos aportan el 40% de la recaudación y reciben el 20%, ¿Qué porcentaje deberíamos recortar?".

Según cálculos del Gobierno porteño, si le pasan el transporte sin los fondos correspondientes, el colectivo se irá a $35. ¿Cómo se financiaría eso?

Lo único que está descartado es aceptar la transferencia de Aysa. "Es más difícil de administrar y tiene muchos compromisos que vienen agarrados del déficit", explica una fuente al tanto de las negociaciones. Los intendentes peronistas del conurbano ayudarían a bloquear ese intento.

Por primera vez aparecen cuestionamientos internos en el PRO al liderazgo de Macri. Vidal y Larreta insisten en mirar el territorio. Macri, solo quiere ver el Excel. Durán Barba suele insistir en que la gran virtud de "Mauricio" como líder es saber escuchar y cambiar a tiempo. Sin embargo, en este contexto, no estaría siendo tan permeable como en otras situaciones.