El platero Juan Carlos Pallarols lanza a partir de este jueves el cincelado del próximo bastón de mando, un atributo que el próximo 10 de diciembre “debería” estar en manos del nuevo (o la nueva) presidente.
El platero Juan Carlos Pallarols lanza a partir de este jueves el cincelado del próximo bastón de mando, un atributo que el próximo 10 de diciembre “debería” estar en manos del nuevo (o la nueva) presidente.
¿Y por qué el potencial? Porque la historia reciente marca que aquel rito no se cumplió la última vez, en diciembre de 2015, en medio de una polémica que transformó un hecho trivial en una verdadera disputa entre el gobierno entrante y saliente. “Espero que esta vez no haya ningún equívoco”, dice por estas horas un confiado Pallarols, quien en diálogo con A24.com desanda una historia que también le significó una profunda amargura.
El bastón se empezará a cincelar en Rosario, más precisamente en el Museo Internacional para la Democracia, como parte de una tradición que va rumbo a cumplir 36 años y que, según su autor, acumula la participación de más de 30 millones de argentinos.
“En 2015 fue la primera vez luego de más de 30 años que asistí tristemente a una grieta que nos mostró aún más nuestra inmadurez como pueblo, que en su necesidad de cambio, cambió también este sueño que allá por el 83 compartimos muchos hombres y nombres de la cultura de nuestro pueblo”.
La declaración de Pallarols puede leerse en uno los links de su sitio web y alcanza para resumir lo que ocurrió en aquellos días, cuando Mauricio Macri y Cristina Kirchner se enfrentaron en una batalla que se extendió hasta el ridículo por no poder acordar de qué modo realizar la ceremonia de traspaso de mando.
Para peor, como si a esa historia le faltara algún condimento Pallarols denunciaba que funcionarios kirchneristas, aún en el poder, lo habían amenazado con “mandarme a la policía para que les entregue el bastón”. El objetivo, presuntamente, era entorpecer la ceremonia de asunción. Y más: Carlos Pallarols, uno de los hijos del reconocido orfebre, saltó a escena por haber confeccionado un segundo bastón que le sería entregado al nuevo presidente. La polémica solo parecía aumentar.
Finalmente, fue la Justicia quien le puso fin a la disputa entre macristas y kirchneristas: un fallo de la jueza María Servini de Cubría determinó que Federico Pinedo quedaba "en ejercicio del Poder Ejecutivo", deslindando a Cristina de la obligación de traspasar el mando. Sin embargo, cuando el escándalo parecía extinto, surgió otra decisión que reavivó la controversia: Macri rechazó utilizar el atributo confeccionado por Pallarols y, en su lugar, optó por un diseño de Damián Tessore, un orfebre de Mercedes.
“Mandé un proyecto hace dos meses con la idea. Y a través del paso del tiempo, me decidí a hacerlo y tratar de presentarlo, ya que es distinto ver algo hecho. Entonces lo hice y vi que todo era favorable al cambio, que significaba un cambio con respecto a la apertura para nosotros que somos del interior”, dijo Tessore entonces.
“Todo aquello me entristeció muchísimo y lo sufrí físicamente. Tuve una pancreatitis y hasta me extirparon la vesícula”, confiesa ahora Pallarols, desde su estudio, sobre cómo vivió aquel episodio. “Y todo fue producto de un error con la entrega, que se generó porque no hay una ley que diga dónde y cómo debe entregarse. Ya cuando Néstor Kirchner pidió que se lo entregaran en el Congreso empezaron los desencuentros”, agrega.
Afortunadamente, la nota amarga, tuvo un vuelco meses después, cuando Alicia Blanco Villegas, la madre de Macri, lo visitó en el estudio: “Vino y me pidió que se lo lleve a la Casa Rosada, así que fui a la oficina de ceremonial de Presidencia y lo entregué. Tengo entendido que el presidente lo usó en otras oportunidades”.
Como establece el rito, el bastón viajará por distintos puntos de la Argentina para que todo aquel que quiera pueda darle un pequeño golpe al cincel y ayude a moldear la obra. Luego, hasta podrá plasmar unas palabras en un libro que ya cuenta con las dedicatorias de la vicepresidenta Gabriela Michetti y del presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, entre muchos otros.
“El 10 de diciembre empecé con los trabajos en la propia Casa Rosada, con la presencia de la vicepresidenta. Y el 5 de diciembre, cinco días antes de la asunción, voy a entregar el bastón, como está estipulado. Espero que esta vez no haya ningún equívoco”, señala el reconocido platero.
“La idea es visitar las 23 provincias y la mayor cantidad de ciudades que pueda. El bastón no tiene ningún color político. Es el elemento más democrático que tenemos porque es de todos”, señala Pallarols, quien no descarta que una vez más aparezca un segundo bastón para disputarle el espacio. No obstante, a los 79 años, poco parece importarle esa cuestión. Según afirma, su anhelo pasa únicamente por mantener viva la tradición: “Confío en que no se corte. Espero que inclusive después de mi muerte esto continúe y que el bastón lo confeccione el pueblo. ¿Si espero que el próximo presidente use este bastón? Siempre confío en el sentido común”.