El Gobierno presenta como un logro la serie de acuerdos paritarios que los gremios y las empresas están cerrando en los últimos días, en medio de un escenario de tensión por el alza inflacionaria y la incertidumbre sobre la reacción oficial.
El Gobierno presenta como un logro la serie de acuerdos paritarios que los gremios y las empresas están cerrando en los últimos días, en medio de un escenario de tensión por el alza inflacionaria y la incertidumbre sobre la reacción oficial.
Pero, a la vez, hay sindicatos que están en pie de guerra con sus patronales, sin visos de acordar y que, a partir de sus distintos planes de lucha, amenazan con voltear la precaria estabilidad que la Casa Rosada quiere cuidar.
Uno de los casos más representativos es el de la Asociación Bancaria, el gremio que conduce el radical Sergio Palazzo y que convocó a un paro nacional para el jueves ante la falta de acuerdo con las patronales del sector.
La Bancaria, que tiene su paritaria vencida, reclama un aumento salarial del 60 por ciento para el período 2022/2023; es el monto por el que están cerrando la mayoría de los gremios, punto más o punto menos. Aunque, en este caso, la patronal dice no poder hacer frente a ese incremento.
La pulseada obligó a intervenir al Ministerio de Trabajo, que convocó a las partes para este miércoles a las 11 con el objetivo de propiciar un entendimiento que desactive el paro. Nadie quiere bancos cerrados en todo el país, con las dificultades que eso genera, en medio de este malestar social.
Una posibilidad es que el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, dicte la conciliación obligatoria, tal como pasó con al paro de colectivos que impulsaba la UTA, como un modo de anular la protesta y propiciar que las partes sigan negociando.
El gremio anticipa una movilización para este miércoles, “como viene habiendo todos estos días”, y se muestra propenso a alcanzar un entendimiento con la patronal.
“La idea es acordar, no tenemos voluntad de ir al paro -señalaron desde el sector ante A24.com-. La medida de fuerza se anunció porque veíamos inviable la negociación y lo que se estaba ofreciendo era muy por debajo del índice inflacionario de este año”, aclararon, y ratificaron el deseo de alcanzar un acuerdo en la mediación.
La Bancaria sigue “tratando de ajustar números, plazos de pagos y otras cuestiones como mantener derechos del Convenio Colectivo de Trabajo y poder ir por algo más dentro de las posibilidades y del contexto”, admiten en el sindicato.
Palazzo es además un dirigente cercano a Cristina Kirchner, ocupa una banca como diputado del Frente de Todos (a la que accedió en las últimas elecciones) y es una de las voces críticas de la CGT en el sindicalismo.
Durante el gobierno de Mauricio Macri se movió en tándem con Pablo Moyano en la llamada Corriente Federal de los Trabajadores, desde donde plantearon resistencia a proyectos como el de la reforma laboral.
A los 12 gremios que ya habían cerrado sus paritarias -y entre los que están Comercio, panaderos, estaciones de servicio y gráficos- se sumó en los últimos días una nueva tanda de sindicatos que también le pusieron el tilde a sus acuerdos salariales en torno al 45 y el 50 por ciento de aumento, a saber:
Entre los acuerdos paritarios pendientes figuran, además de La Bancaria, los de otros “pesos pesados” como Camioneros, la UOCRA (rurales) y Alimentación. Alcanzan la veintena los gremios que todavía no firmaron su acuerdo salarial.
Mientras tanto, los Moyano están abocados a su propia pulseada en reclamo de un aumento del 80 por ciento para el próximo período. Aunque en el propio gremio reconocen que esa cifra es puesta sobre la mesa para “empezar la negociación”, se descuenta que el porcentaje al que lleguen será alto (y que la disputa será áspera).
Los camioneros todavía no tienen novedades porque recién empezaron las primeras conversaciones y la paritaria está vigente hasta julio. Pero, antes del cierre, Hugo Moyano ya reclamó la incorporación al sueldo básico de los 20 mil pesos que recibieron los trabajadores del Congreso por decisión de Cristina y Sergio Massa.
Mientras tanto, Pablo Moyano se muestra alineado con el Gobierno y participó de la convocatoria a una marcha para el 5 de mayo en reclamo de la “renuncia” del presidente del Consejo de la Magistratura, Horacio Rosatti, resistido por el kirchnerismo.
El gremio se movilizará ese día, con destino a definir, junto a otros sectores satélites del kirchnerismo como la CTA y la Corriente Federal de los Trabajadores. También piden el "juicio político a la Corte Suprema” y que “se amplíe su número para democratizar el acceso a la Justicia". Mojones de la política en medio de la pelea salarial.