—No me metí puntualmente con el punk pop, sino que elegí distintos géneros que ya voy a ir mostrando, que me permitieron conectar con mi oscuridad y contar la historia que quiero contar en esta parte de mi vida y mi carrera. El pop punk puntualmente fue el soundtrack de mi adolescencia y mi próximo single es un resumen de lo que sentí en esa época, entonces me pareció lindo hacerlo a través de ese género.
La artista revela así que su proyecto es más amplio que un debut en el punk pop: se trata de un viaje conceptual, un recorrido por los distintos “soundtracks” que marcaron su transición de la adolescencia a la juventud.
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Música en la sangre: una infancia rodeada de arte
Luna DS no llega a la música por accidente. En su casa, el arte era parte de la vida cotidiana. Sus padres son músicos profesionales: su madre, cantante, vocal coach y actriz de musicales como Drácula y El Jorobado; su padre, guitarrista y productor.
—Mis dos papás son músicos, mi mamá es cantante y vocal coach, y mi papá es guitarrista y productor, así que siempre la música fue un punto fundamental en casa. Yo empecé y me enamoré a través del teatro musical. La realidad es que de chica me la pasaba viendo tele y a mis papás no les gustaba, así que me anotaron en comedia musical como para que tenga algo que hacer y bueno, el resto es historia. No hubo un día en mi vida que no haya estado haciendo algo con respecto a la música o el arte.
Esa disciplina temprana la llevó a formarse en teatro musical y a desarrollarse como vocal coach, un rol que no solo fortaleció su técnica sino que también le dio herramientas para comprender y cuidar su instrumento.
“No se encariñen con el género”
El single “Perdí el Control” es apenas el inicio. Para Luna DS, este lanzamiento es la primera página de un relato mucho más amplio.
—No quiero spoilear mucho, solo quiero decirles que no se encariñen con el género, porque esta historia va a pasar por los distintos soundtracks que me acompañaron en mi transición de la adolescencia a la juventud. Y si bien tienen similitudes, voy a mostrar colores muy distintos.
La declaración anticipa un EP conceptual que mezclará géneros como rock, dark pop, industrial y hasta elementos de música clásica. Una obra que busca ser leída como un viaje emocional y artístico, más que como un producto encasillado.
El contraste entre lo urbano y lo alternativo
Luna transitó un breve tiempo la escena urbana, pero su mirada sobre esa experiencia es clara.
—Siento que mi recorrido en lo urbano fue más con respecto al ambiente en sí. Yo nunca hice trap y solo trap, o pop. Mi género principal venía siendo el R&B, y es un género con mucha dificultad rítmica, armónica y melódica. Es un nicho muy conservador en muchos sentidos y quizás no se presta tanto al juego.
La artista sostiene que su paso por allí le aportó aprendizaje, pero que los estilos que eligió ahora le permiten mayor libertad creativa:
—Lo que más me divierte de este nuevo proceso es que me permite jugar. Al no ser tan complejos de ejecutar para mí, me permiten meterme más en la composición de la letra y en transmitir mi universo interno. Ni hablar de poder liberarme un poco más en cuanto a sentimientos o mismo el caudal de mi voz, que era algo que extrañaba mucho mostrar.
Con esas palabras, Luna deja claro que el punk rock, aunque más sencillo en lo técnico para su formación, le abre la puerta a una expresión más honesta y visceral.
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“Me animo a mostrar lo oscuro”
Al preguntarle qué la define como artista y qué historia quiere contar, Luna se detiene un instante. Su respuesta revela que su obra no se limita a entretener: es también una forma de catarsis y de construcción identitaria.
—Creo que lo que me define es que no me interesa mostrar solo lo lindo o lo divertido, sino que me animo a mostrar lo oscuro, lo que no gusta tanto, pero que al mismo tiempo es en lo que todos nos podemos sentir identificados. Porque nadie es perfecto, nadie tiene una vida perfecta, todos sentimos cosas feas, sentimos que no somos suficientes, todos en algún momento nos sentimos solos.
La historia que quiere contar, dice, aún no está terminada:
—Mi historia está inconclusa. Hoy puedo hablar de lo que viví hasta hoy, y hoy elijo contar la historia de una adolescente que quizás se equivocó mucho, que tuvo que conocer un psiquiátrico a sus 15, cuando tenía que estar conociendo los parques de Disney. Pero lo lindo de esto es que el día de mañana voy a tener cosas nuevas para contar, porque escribo mi historia todos los días y revivo la vida, entonces siempre hay de qué hablar.
Este testimonio, íntimo y crudo, marca el pulso de lo que será su propuesta: un arte que no teme entrar en lo incómodo, en lo imperfecto, en lo que duele, porque en ese espacio también hay conexión y pertenencia.
Una carta de presentación con fuerza internacional
“Perdí el Control”, producido por Robbie Finkel, funciona como carta de presentación y como declaración de principios. Los primeros oyentes que accedieron al tema en primicia lo describieron como una canción poderosa, visceral y con un estribillo explosivo, capaz de capturar la esencia clásica del punk rock con frescura contemporánea.
El lanzamiento oficial será el 18 de septiembre, y todo indica que marcará un punto de inflexión para la artista. Su presencia en TikTok ya le ha permitido crear una comunidad que celebra su honestidad y su talento sin filtros, y que seguramente acompañará esta nueva etapa.
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