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Tras la propuesta para reestructurar la deuda, el Gobierno se concentra en cómo sostener la cuarentena

Mariano Obarrio
por Mariano Obarrio |
Tras la propuesta para reestructurar la deuda, el Gobierno se concentra en cómo sostener la cuarentena

La preocupación por las consecuencias económicas de la cuarentena por el COVID-19 crece en Olivos. El presidente Alberto Fernández se encargó de mostrar una amplia foto antes de presentar la oferta de reestructuración de la deuda. Estaban sus socios políticos -Cristina, Massa y los gobernadores peronistas- y también representantes de la oposición. Este tema fue como un paréntesis en medio del gran debate nacional que se vive por estas horas: qué hacer con la cuarentena y cómo cuidar a la población por el COVID-19 sin terminar de destrozar la economía.

"La oferta no fue para entrar el default, sino para hacer negociaciones, pero habrá corcoveos de ambas partes. Es más de una negociación: serán varias", dijo una fuente muy cercana a Alberto y a Guzmán que aclaró que cuando Alberto habló de "virtual default", se refería al DNU por la deuda en dólares con legislación local.

El Presidente compara siempre su gobierno con el de Néstor Kirchner. “Nos propusimos hacer lo mismo que hicimos con Néstor en el 2003, cuando nos hicimos cargo del Gobierno y heredamos una situación similar. Aquella era de default explícito, esta es de default virtual", señaló en Olivos.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, que lo acompañaba, presentó su oferta de reestructuración de la deuda pública con los acreedores privados bajo legislación extranjera con una reducción en la carga de intereses de 62% (US$37.900 millones) y de stock de capital de 5,4% (US$3600 millones) con un período de gracia por tres años, hasta 2023.

Para ganar consenso social, la Casa Rosada difundió luego que con el ahorro entre 2020 y 2025, de 34.100 millones de dólares, se podrían cubrir los siguientes gastos:

  • 2,9 millones de respiradores industria nacional.
  • 10,4 años de AUH.
  • 439,9 millones de Tarjetas Alimentar.
  • 219,8 millones de IFE (28 veces lo otorgado a los actuales beneficiarios).
  • 205,9 veces el presupuesto de las Becas Progresar.
  • Un año de jubilaciones y pensiones totales.

Un gobernador peronista dijo luego de la reunión: “Lo vi firme al Presidente. Los gobernadores lo acompañan, pero en la previa todos estaban muy preocupados por las cajas provinciales”. Tras el encuentro, algunos se quedaron discutiendo los giros de los ATN de 20 mil millones de pesos para este mes con Guzmán.

La sustentabilidad económica de la cuarentena aparece a cada paso que da el Presidente. La profundización de su alianza con la expresidenta fue producto de las tensas conversaciones entre ambos.

La presencia de Cristina ayer es una muestra de ello. En la última reunión en Olivos, el martes 7 de abril, ella le reclamó más participación del kirchnerismo en las decisiones para evitar la crisis sanitaria y la debacle económica; más atención para el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y menos hostilidad hacia este por parte de los intendentes del conurbano.

Alberto sobreactuó su acercamiento al kirchnerismo y el propio equipo de prensa de la Casa Rosada difundió la foto de su reunión del martes último con el diputado Máximo Kirchner y con el presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara baja, Carlos Heller, autor material del proyecto de ley del Impuesto Patria a las “grandes fortunas” de más de 3 millones de dólares.

Ese gravamen se superpondrá al impuesto a los bienes personales. Alcanzará a unas 12 a 15 mil personas y se les impondrá una alícuota progresiva de entre 2 y 3,5%. No fue casual que anteayer la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) sacara una resolución para que todas las sociedades, fundaciones y asociaciones civiles informen quiénes son los beneficiarios finales, o sea los dueños reales de sus firmas.

De la reunión con Máximo y Heller participó el ministro Guzmán, lo cual llamó la atención. El discípulo de Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, sólo estaba hasta ahora dedicado a ultimar los detalles de la oferta de reestructuración de la deuda con acreedores privados.

Ante la imposibilidad del financiamiento externo, Alberto recurrirá a la maquinita de la emisión, pero también buscará una fuente de mejora de ingresos: Heller le informó que el “impuesto patriótico” recaudará entre 3000 y 4000 millones de dólares, entre 200.000 y 260.000 millones de pesos. La preocupación que comienza a cundir en el Gobierno no es tanto por el grado de emisión o imposición a los ricos, sino por la instrumentación de esos recursos: que el dinero llegue a los que debe llegar.

Alberto aceptó esta idea porque necesita imperiosamente cerrar el descalabro fiscal de la parálisis económica combinada con el aumento exponencial del gasto. “Si 1% de déficit sobre el PBI es un problema, imaginate un 6% de déficit”, señalaron en el oficialismo.

Por otro lado, necesita garantizarse el apoyo del kirchnerismo duro en esta inminente crisis económica para contener la efervescencia social que podría emerger.

La ayuda no llega

En los sectores económicos, en especial las pymes, encuentran que los montos de ayuda no son suficientes y que el papeleo burocrático les impide llegar en tiempo y forma para salvar a sus empleados.

Tampoco la instrumentación del Ingreso Federal de Emergencia resulta tan sencilla. De unos 12 millones de postulantes que se anotaron, se les otorgó a unas 8 millones de personas. Muchos fueron rechazados por no estar dentro del universo o tener familiares con otras pensiones o ingresos. Pero son trabajadores, igualmente, con salarios muy bajos y no tienen la vida resuelta.

En medio de la malaria, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y todo el gabinete económico, diseña medidas de urgencia para alcanzar a más sectores con el auxilio: monotributistas, autónomos y pymes que no pueden calificar para ningún tipo de crédito. En contraposición, cerca del Presidente tienen confianza en que la oferta de reestructuración de Guzmán sea aceptada por la mayoría de los acreedores. Eso podrá descomprimir, en algo, la situación económica general.

La relación con la oposición

En plenos debates, la vicepresidenta Cristina Kirchner irrumpió con un pedido de declaración de certeza a la Corte Suprema para que el máximo tribunal pueda convalidar las sesiones virtuales sin que luego los afectados por el “impuesto patriótico” puedan impugnarlas por inconstitucionales o antirreglamentarias. Este pedido entró en conflicto con otros senadores y diputados que se le plantaron a la ex presidenta.

El bloque Mediar Argentina (Carlos Reutemann, Juan Carlos Romero, Lucila Crexell y Clara Vega) objetó este mecanismo y la profundización de la “grieta” del impuesto patriótico. También el jefe del bloque de diputados del PRO, Cristian Ritondo, le pidió al presidente de la Cámara baja, Sergio Massa, que organice sesiones en lugares aptos para cuidar el distanciamiento social, como lo hizo la Legislatura porteña. No es seguro que la Corte Suprema le dé un trámite rápido ni favorable al planteo de la vicepresidenta. Con ese gesto, Cristina también buscó marcar la cancha en el oficialismo.

Según adelantaron a A24.com fuentes cercanas a Alberto Fernández, el Presidente no tiene previsto concederle una reunión a la mesa de conducción de Cambiemos. Mantendrá, como hasta ahora, el diálogo con los gobernadores radicales; el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; y los intendentes de Cambiemos, especialmente los del conurbano bonaerense, donde hay más focos de coronavirus.

Pero este diálogo se circunscribe a la crisis sanitaria y no se ponen a consideración las salidas económicas, en las que el Presidente presume que hay muchas más diferencias con Cambiemos.

Massa hizo gestiones para que en las próximas horas, hoy viernes, Alberto Fernández le conceda una videoconferencia a los representantes institucionales de Cambiemos, que tienen representación en el Congreso: son los jefes de bloques de senadores Luis Naidenoff (UCR), Humberto Schiavoni (Pro), y de diputados Mario Negri (UCR), Cristian Ritondo (Pro) y Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica). Participarían, también, otros bloques como el de Eduardo “Bali” Bucca, de Consenso Federal.

Con los intendentes del conurbano de Cambiemos, como Jorge Macri y Nestor Grindetti, se seguirá reuniendo a diario. Le preocupa especialmente la expansión de la pandemia en el conurbano. La relación pasa por lo sanitario, pero mucho menos por la economía.

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