Transición

¿Qué hay detrás de la fascinación de Javier Milei por el judaísmo?

Cómo se acercó el presidente electo a esta religión y qué significa su procesión a la "tumba del Rebe"? Los detalles.
Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
Javier Milei visitó la tumba del Rebe de Lubavitch en su arribo a Estados Unidos (Foto: NA).

Javier Milei visitó la tumba del "Rebe de Lubavitch" en su arribo a Estados Unidos (Foto: NA).

No está claro cómo empezó. Pero hace al menos dos años, Javier Milei, presidente electo de la Argentina, visita asiduamente a un rabino que le da clases de Torá (Biblia) y Talmud (un compendio de libros que interpreta la Biblia). A partir de esas conversaciones, Milei manifestó reiteradas veces la voluntad de convertirse al judaísmo, meta que por ahora pospuso por las campañas electorales que transitó en los dos últimos años. Y ahora el objetivo está en la presidencia.

El rabino en cuestión es Axel Wahnish, el principal referente religioso de la comunidad ACILBA, que está en la calle Borges, en el barrio de Palermo. El otro líder de esa institución su hermano Hernán, también rabino. Es una comunidad sefaradí (judíos que son originarios de España o países árabes); en este caso es la principal congregación judía marroquí de la Argentina.

Si bien son ortodoxos, tienen una mirada abierta y promueven muchas acciones para la captación de jóvenes, el "mindfulness", talleres deportivos y otras cuestiones. Entre las propuestas consta un curso -a cargo de Axel- llamado "el ABC del judaísmo", ideal para aquellos que quieren introducirse en las costumbres de la religión.

Paralelamente, Milei desarrolló en los últimos años una profunda relación con Jabad Lubavitch, un movimiento ashkenazi (judíos que vivían en Europa del Este) que suscribe al jasidismo; se trata de una corriente también ortodoxa que pone a la práctica de la espiritualidad en el centro de la escena y que tiene una constante pretensión de acercar a la religión a la gente.

Ninguno de los dos movimientos que tienen cercanía a Milei tiene una vocación de "convertir" a personas no judías, aunque no rechazan la posibilidad de hacer conversiones después de años de estudio y de la muestra concreta de la persona de que quiere integrarse al judaísmo. Es decir, si Milei quiso acercarse, pero tuvo que hacerlo por sus propios medios y mostrar una fuerte voluntad de aprender de ellos.

Milei y el "Rebe" de Lubavitch

Milei visitó el lunes la tumba del rabino Menachem Mendel Schneerson, conocido como “el rebe de Lubavitch”. Es el líder histórico de ese movimiento y el responsable de que se haya expandido por todo el mundo (con fuerte presencia en la Argentina). Sus seguidores lo toman como "tzadik" (santo).

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Javier Milei visitó la tumba del "Rebe de Lubavitch" en su arribo a Estados Unidos (Foto: captura de video).

Es importante aclarar que "el Rebe" es una figura trascendental para los seguidores de este movimiento y no para todo el judaísmo. Referentes muy importantes dentro de la ortodoxia, como Ovadia Yossef (exgran rabino de Israel), lo criticaban por "herejía e idolatría". Tampoco es un referente para todos los sectores laicos, liberales, reformistas o conservadores dentro del judaísmo.

La vinculación de Milei con el movimiento de Jabad Lubavitch aparece vía Darío Epstein (un economista que integra su equipo de asesores) que lo acercó al Latam Economic Forum. Se trata de un evento que organiza Jabad a beneficio de la acción social de esa institución (ayuda a más de 3000 familias) y de una organización no judía que se va rotando año a año (hogares, cooperadoras de hospitales, entre otros).

Es un encuentro que congrega a empresarios y que cuenta con diversidad de disertantes sobre actualidad política y económica. Milei hace 5 o 6 años va ad honorem a ese evento. A partir de esos encuentros conoció a Tzvi Grunblatt, el gran rabino de Lubavitch Argentina, con quien pudo charlar sobre temas generales del país y del mundo.

¿Es genuino el acercamiento de Mileil al judaísmo?

La mayoría de las fuentes consultadas para esta nota y que conocen de cerca la vocación religiosa de Milei aseguran que no hay ningún tipo de especulación por parte del presidente electo en torno a este tema.

Que su acercamiento es muy previo a su incorporación a la política y que se suma a la amplia gama de intereses que tiene Milei. Así como fue arquero, cantante de una banda stone, cantante de ópera, actor, monologuista... descubrió en el judaísmo una veta espiritual que no tenía.

Y como en todo lo que emprende, Milei se involucra a fondo. "Hace años que estudia. Es genuino", explica un hombre que fue testigo de la transformación.

En esa búsqueda, Milei también frecuentó otras corrientes, siempre dentro de la ortodoxia. Por ejemplo, el sábado estuvo en una havdala (ritual de finalización de Shabat) junto al Rabino Pinto, también sefaradí de Marruecos y muy vinculado con el mundo de la Cabala. Quienes lo frecuentan dicen que da consejos sobre salud y de vida que suelen ser efectivos.

Sincero o no, no se puede disociar esta veta espiritual de Milei con sus posicionamientos políticos domésticos y geopolíticos. La cercanía de Milei con el judaísmo lo ubica en la misma dimensión que Donald Trump, que tuvo durante su presidencia posturas muy contundentes respecto a Israel y Medio Oriente. En esa línea, el presidente electo argentino promete que al asumir mudará la embajada argentina en Israel a Jerusalén, un reclamo histórico de Israel.

También ese acercamiento le permitió derribar ciertos prejuicios de la comunidad judía local, respecto a sus posturas de derecha que lo podían emparentar con movimientos antisemitas. Incluso, dentro de sus listas aparecen personajes con fuerte impronta antisemita, como Pablo Ansaloni, que en su momento había dicho que los judíos "no tenían patria". Ese tipo de situaciones quedó en segundo plano.

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Javier Milei, junto al rabino David Pinto Shlita (Foto: archivo).

Javier Milei, junto al rabino David Pinto Shlita (Foto: archivo).

Las voces críticas

Dentro de la comunidad judía local, no todos ven con buenos ojos el acercamiento de Milei. Un grupo de judíos laicos de izquierda, enrolados en la organización Meretz (uno de los partidos políticos más de izquierda de Israel) emitieron un duro comunicado antes de las elecciones.

"Durante esta campaña presidencial, este candidato ha tenido declaraciones de contenido discriminatorio, misógino, contrario a la diversidad sexual, a la pluralidad política, y a la convivencia democrática en general. Corresponde condenar además su ataque al papa Francisco, ofendiéndolo a él y, a través suyo, a millones de fieles", dice la carta firmada por decenas de intelectuales judíos de izquierda.

Aunque se mostró "esperanzado" en que Milei pueda torcer el rumbo de la Argentina, también planteó sus reparos el rabino progresista Uriel Romano, que integra una corriente liberal opuesta a la ortodoxia.

"Sé que a muchos judíos les gusta y lo ven como algo positivo, a mí me preocupa", planteó en un hilo de tuits. "No me gustaría mucho que el presidente electo de todos los argentinos utilice su religión de manera mediática. A nivel personal, cada político puede creer en lo que desee. Su uso mediático creo que es problemático", escribió.

"Con un antisemitismo creciente en la Argentina desde el PO y la izquierda hasta el fascismo de la extrema derecha (algunos dentro de la LLA) creo que la exhibición del judaísmo y su 'alineación' con el presidente de turno será un nuevo motor del antisemitismo", sentenció.

Existe una última duda en torno a este costado espiritual de Milei.

El presidente electo sigue una rama del judaísmo ortodoxo que prioriza el "todo" por encima de las partes. No hay decisión ni libertades individuales en esas corrientes. ¿Cómo se condice eso con un Milei que habla de que el liberalismo es el "respeto irrestricto por el proyecto de vida del prójimo"? Respuestas que solo el propio Milei puede responder.

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