Los destinatarios de esas palabras eran los “pibes” de la agrupación de Máximo Kirchner, que por entonces jugaban a un misterio que terminó resolviéndose con su negativa a avalar el acuerdo en la Cámara de Diputados.
Ishii sabe de acusar traiciones: en 2009, después de la derrota legislativa de la lista de candidatos “testimoniales” que encabezó Néstor Kirchner, el intendente se tomó licencia en su municipio para “salir a cazar traidores”. No hubo eufemismo ni exageraciones en esa definición: fueron las propias palabras del hombre fuerte de José C. Paz.
Otro que ahora se plantó contra Máximo fue Mariano West, ex intendente de Moreno. El dirigente de la Primera Sección electoral le había pedido al jefe de La Cámpora que, si en el Congreso no votaba con el Gobierno, renunciara al PJ Bonaerense. Todo lo contrario a lo que, sin embargo, está haciendo el jefe camporista.
"Si no hacés la de mínima te pido otra. Tenés que renunciar a la Presidencia del PJ bonaerense. Te lo quedaste de arrebato. Ni siquiera tenés las condiciones para ser autoridad", le espetó West, por Twitter, a Máximo.
https://twitter.com/WestMariano/status/1501983211584471045
Paralelamente, el propio Gobierno empezó a agitar la provocación contra los sectores que no quisieron acompañar. Hasta el propio Presidente dijo, en una entrevista en José C. Paz con un medio local, que le pedía colaboración a los “propios compañeros”.
Desde entonces el tema fue creciendo a punto tal que cualquier dirigente se atrevía a desafiar al camporismo. Un escenario ideal para los sectores del PJ que pugnan por una emancipación del Presidente.
En esa tropa se alistan la CGT, movimientos sociales aliados como el Evita y Somos Barrios de Pie, algunos intendentes del conurbano y un grupo concreto de gobernadores, además de algunos ministros.
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Cristina, Alberto y el FMI. (Foto: archivo)
¿Es suficiente para hablar del surgimiento de un nuevo peronismo? No parece, pero la dinámica de la política (y del partido de poder) nunca da respiro.
“Esa posición está tomando un poco más de visibilidad, porque hay algo que está latente en el territorio”, le dijo a A24.com un intendente peronista del conurbano bonaerense que no comulga con La Cámpora.
En la lista de recientes planteos los caciques del PJ puntean no sólo a Ishii y West sino también al ministro de Seguridad, Aníbal Fenrández, quien se cruzó con el camporista Andrés “Cuervo” Larroque por los incidentes en el despacho de Cristina, y al ex gobernador pampeano Carlos Verna, que suele tener definiciones duras para con el kirchnerismo.
https://twitter.com/CFKArgentina/status/1502222806058254336
Para el intendente consultado, esa reivindicación del peronismo en desmedro del kirchnerismo más "joven" es una postura que “comparten todos”, lo que explica que, al analizar la votación en Diputados, La Cámpora aparezca como un grupo aislado.
“Hay una inmensa mayoría que piensa una cosa, y después están ellos”, dice el alcalde del Gran Buenos Aires en referencia a los seguidores de Cristina y Máximo Kirchner.
https://twitter.com/FernandezAnibal/status/1502699016106127363
¿Cómo sigue?
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Los intendentes del PJ, actores de peso en la interna. (Foto: archivo)
En el PJ tradicional creen que la votación en contra del acuerdo con el FMI responde a la necesidad de La Cámpora de “tensar al Gobierno”, que a su vez es la misma razón por la que la agrupación desembarcó, a través de Máximo, en el PJ Bonaerense.
“Votar en contra del propio gobierno es muy fuerte”, se queja un hombre del PJ ante la consulta de este portal, y apunta directamente a Máximo Kirchner: “No hay ningún antecedente de un presidente del PJ provincial que haya votado en contra de un presidente peronista”.
Y sigue: “Ni con Menem pasó eso, aún cuando estaba enfrentado con Duhalde en la provincia”.
Muchos peronistas creen que esta fractura va a tener “consecuencias” y que ya está despertando señales de alarma en el exterior, donde la interna en la coalición de gobierno es vista con preocupación. "Es una escalada que ellos comenzaron con esto y van a seguir tensando y poniendo en riesgo la gobernabilidad”, advierten.
Alberto Fernández recibió en Casa Rosada a Axel Kicillof y al dirigente de La Cámpora, Andrés Larroque y después se destrabaron las negociaciones por el acuerdo con el FMI.jpg
Alberto, junto a Zabaleta y Larroque. (Foto: archivo)
De todas formas, coinciden las fuentes, nadie va a alzar la voz más allá de los gestos que ya se hicieron. “Los gobernadores hacen la suya y los intendentes lo mismo”, dicen en el PJ, donde observan que muchos dirigentes tienen posición tomada en la interna pero “no la hacen pública”.
Y ponen un ejemplo: el ex intendente de Florencio Varela Julio Pereyra votó a favor del acuerdo, lo cual es una señal del compromiso del peronismo territorial, aunque nunca nadie lo va a escuchar decir algo en contra de Máximo o La Cámpora.
Si bien conceden que muchas señales son más “visibles de lo que eran”, nadie se anima a vaticinar una ruptura de hecho o el alzamiento de una nueva expresión peronista que busque mediar entre los albertistas y los camporistas.
Así y todo, hay un espacio para la definición de la posición propia. “El peronismo es el peronismo racional, el que quiere que el país funcione. No estamos con el FMI pero tampoco queremos quedar afuera del mundo”, resumen los involucrados en torcer la balanza.