¿Quién gana y quién pierde con el escándalo #CuadernosK?
CorrupciónK

¿Quién gana y quién pierde con el escándalo #CuadernosK?

En el peor momento del Gobierno, llega una noticia que es como un bálsamo, un anti inflamatorio que trae alivio a los despachos oficiales. Otra vez la “corrupción K” (las comillas son intencionales) vuelve a copar la escena, desplazando otras noticias de gran repercusión política como el nuevo tarifazo eléctrico, el aumento de las naftas y el rechazo a la legalización del aborto en el plenario de comisiones.

La corrupción recupera la primera plana de diarios y portales, y lo hace en su mejor versión: acompañada por imágenes contundentes. En 2016 habían sido los bolsos de López; ahora son los cuadernos del chofer de Baratta, escritos a mano y subrayados en cuadernos espiralados como los que cualquiera tiene en su casa: nada de mails ni registros digitales; otra vez la fuerza del papel, de la imagen, de lo concreto.

La revelación, en principio oxigena al Gobierno en un momento en que Cristina empezaba a levantar en las encuestas. Desde fines de junio A24.com viene contando que algunas encuestas serias empezaban a mostrarla arriba en escenarios de balotaje; en julio la tendencia se cristalizó.

Esta noticia les vuelve a mostrar a los “descreídos” (en Macri) lo que hay “del otro lado”. “¿A esto querés volver?”, plantean estas nuevas imágenes del chofer anotando el recorrido de los bolsos.

Es importante aclarar que las elecciones no se ganan solo con los convencidos (los que ya saben que son votantes de Cristina o de Macri) sino con aquellos que dudan y que no les interesa demasiado la política. El resultado de una elección la determinan los que eligen espantados por la falta de plata en sus bolsillos o espantados por las imágenes de la corrupción; lo definen los que votan al menos malo.

Del lado de la oposición hay quienes también festejan. El armado del “peronismo republicano” (o “peronismo federal” o “peronismo anti K”) ve en estos movimientos dos posibilidades de resurgir.

La primera es que el kirchnerismo retroceda en las encuestas y que la opinión pública erija a esta nueva expresión del peronismo como la verdadera oposición. Difícil que eso ocurra porque el cristinismo tiene una base electoral muy sólida que no cree en estas denuncias. Aunque si la crisis económica se profundiza, podría equilibrarse un poco la balanza.

La segunda es que –jaqueada por las denuncias judiciales- Cristina decida bajarse de la pelea electoral y bendiga a otro candidato (Agustín Rossi, por ejemplo) que traccione parte de sus votos pero que sea “aceptable” para competir en una interna contra el resto del peronismo. Eso permitiría una unidad opositora que hasta ahora parece inviable.

Más allá de todas estas especulaciones, todavía queda una pregunta por responder. Ya pasaron casi 3 años desde que el kircherismo dejó el poder. El Gobierno no le encontró la vuelta a la economía y estamos transitando el peor semestre (esto lo dicen ellos). ¿Tendrá la misma penetración en la opinión pública esta nueva denuncia que la que tuvieron los bolsos de López? ¿Le creerá la impredecible opinión pública a esta nueva denuncia que hace un ignoto chofer casi como un "servicio" a la patria?

¿Funcionará esta denuncia como “analgésico” o será apenas un “placebo”?