Casa Rosada

"Quisiera ganarle a Cristina": el encarnizado debate sobre el progresismo que se vive en la Casa Rosada

Desde el Instituto Patria le reclaman al Presidente Alberto Fernández que mejore sus políticas. La respuesta de la Casa Rosada.
Mariano Obarrio
por Mariano Obarrio |
Cristina Kirchner

Cristina Kirchner, Alberto Fernández y un debate que llegó a la Casa Rosada.

La relación entre el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner está particularmente tensa. En las últimas semanas, la ex presidenta le recriminó en charlas privadas el rumbo económico, la gestión de la pandemia de Covid 19, el manejo del ministro de Economía, Martín Guzmán, por la deuda, la falta de control de la inflación y algunos actos en la Casa Rosada así como errores en sus discursos.

Cristina le auguró en esas charlas que de no corregir el rumbo podría tener un final parecido al del ex presidente Mauricio Macri. Algunos miembros del entorno de ambos líderes dejaron trascender que ella tuvo frases hirientes, en cuanto a compararlo con el ex líder del PRO.

Como producto de estas discusiones, según pudo saber A24.com, el Presidente comenzó a espaciar sus conversaciones con la vicepresidenta. Incluso dejó de atender algunos llamados y mensajes de texto en su celular, con el pretexto de que le ingresan cientos de chats por día.

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La presidenta del Senado le achaca a su elegido que algunos aspectos del gobierno se parecen a un gobierno de "centroderecha conservador", como el que -según ella- encabezó Mauricio Macri. La pobreza ronda el 45%, la inflación llegará al 50% durante el año, y los sectores medios y bajos del conurbano revelan su enojo en las encuestas de intención de voto que llegan al Instituto Patria.

La perspectiva de una derrota o de un triunfo no muy contundente en las PASO del 12 de septiembre próximo comienzan a meter ruido entre la Casa Rosada y el Instituto Patria. El Presidente se manifestó molesto por los mensajes, a veces tajantes, de la vicepresidenta. Cristina Kirchner no aparece en los actos públicos con Alberto Fernández, ni defiende públicamente la gestión del gobierno nacional, ni se le escapa un elogio hacia el Presidente como sería natural en cualquier Gobierno. Apenas se muestra junto al gobernador bonaerense, Axel Kicillof.

También, Alberto Fernández se muestra en la intimidad abatido y cansado de las embestidas internas de la vicepresidenta. Las discrepancias entre ambos son muy profundas en materia económica.

Las diferencias en economía

Cristina se convirtió en la principal crítica del ministro de Economia, Martín Guzmán, a quien considera un ortodoxo al servicio del Fondo Monetario Internacional e impulsor de un ajuste fiscal cuando ella sostiene que para ganar las elecciones ahora el Gobierno tiene que incurrir en mayores gastos y luego solucionar los desaguisados electorales.

Esto pudo explicar en alguna medida algún paso a segundo plano del Presidente en los últimos días. Sin embargo, cuando reapareció en público, el miércoles último, Alberto Fernández lanzó una frase sugestiva que dejó pensando a muchos dentro del Gobierno: “Quisiera ganarle a Cristina y que mi Gobierno sea más progresista que el de ella y dé más derechos de los que dio ella".

La pronunció al encabezar en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada un acto de promulgación de la ley de promoción del acceso al empleo formal para personas travestis, transexuales y transgénero.

En realidad, esa frase concluyó un párrafo que significaba en sí mismo un elogio para la vicepresidenta. De todos modos, en la Casa Rosada comenzaron a preguntarse si Alberto Fernández se comenzó a comparar con la vara del progresismo respecto de su antecesora y mentora.

"Aquel primer Gobierno de Cristina fue un gobierno maravilloso, fue el más progresista que ha tenido la democracia a la hora de otorgar derechos, de ampliar derechos. Son los años de la AUH, del matrimonio igualitario, de la identidad de género, de la muerte digna, del Código Civil que resuelve muchas cuestiones vinculares", dijo Alberto Fernández. "Fue tremendo lo que se avanzó esos años, pero soy consciente de todo lo que falta avanzar. Y quisiera ganarle a Cristina y que mi Gobierno sea más progresista que el de ella y dé más derechos de los que dio ella".

En el entorno del Presidente le quitan cualquier connotación de intencionalidad negativa a esa frase. “No fue para competir contra Cristina sino un elogio por las leyes de matrimonio igualitario, identidad de género, AUH, etc”, señaló un asesor presidencial a A24.com.

En el Instituto Patria, de mínima, interpretaron aquella frase como un intento de compararse con Cristina o, en última instancia, de contener a los sectores kirchneristas más radicalizados y al mismo tiempo enviarle un guiño a la ex presidenta. Un grupo de 2000 personalidades encabezados por la diputada Fernanda Vallejos y el ex juez Raúl Zaffaroni firmaron hace dos semanas una proclama para dejar de pagar la deuda al FMI y al Club de Paris.

El drama que tiene Alberto Fernández es que permanentemente vive dando examen de progresismo ante los sectores kirchneristas que lo corren por izquierda y que ante cada gesto lo acusan de ser funcional a el poder económico concentrado y los organismos internacionales.

En medio de estas disputas internas, el Presidente tuvo que resolver otra pelea interna en su gabinete. Tal como adelantó A24.com, el Gobierno resolvió finalmente flexibilizar los cupos de ingreso de pasajeros argentinos del exterior a través del aeropuerto de Ezeiza.

Flexibilizan los cupos para los varados

Pero antes que eso la ministra de Salud, Carla Vizzotti, promovía la continuidad a rajatabla del cupo de 600 viajeros por día que establecía la Decisión Administrativa 643. La restricción busca demorar el ingreso al país de la variante letal Delta de Covid 19.

La postura de Vizzotti era concordante con la del ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, su viceministro Nicolás Kreplac, y con la del gobernador Axel Kicillof, todos los cuales responden a la vicepresidenta. También la sostenía la directora de Migraciones, Florencia Carignano, que responde al ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro, la expresión cristinista y de Máximo Kirchner en el gabinete. La cartera política es un enclave de La Cámpora.

En cambio, el jefe del Gabinete, Santiago Cafiero, impulsaba algunas flexibilizaciones en el cupo. Hasta el 25 de junio había sido de 2000 viajeros diarios permitidos para ingresar al país.

Cafiero no pretendía volver a ese tope, pero informaba al Presidente todos los días que el cepo migratorio de 600 plazas se transformó en un problema político por la enorme cantidad de reclamos de argentinos varados en el exterior y de las aerolíneas internacionales.

Finalmente se llegó a una solución intermedia. Se fijaron cupos semanales ampliados para los vuelos de pasajeros:

  • 5200 plazas para la semana próxima: 742 pasajeros diarios.
  • 6300 plazas para la semana siguiente: 900 pasajeros por día.
  • 7000 plazas para las dos semanas entre el 24 de julio y el 6 de agosto: 1000 pasajeros por día.

Más allá de las intenciones de Alberto Fernández al comparar su carácter “progresista” con el de Cristina Kirchner, su frase comenzó a analizarse en el kirchnerismo duro donde señalaron que “nunca Alberto podrá superar el progresismo de Cristina”. Dicen allí: Cristina promovió las leyes de matrimonio igualitario, identidad de género, muerte digna, reforma del Código Civil y la AUH, entre otras cosas.

Mientras que los albertistas aseguran que Alberto creó el Ministerio de la Mujer y sancionó la ley del aborto legal que Cristina no había promovido y promulgó ahora la ley de cupo trans. El primer DNU que firmó el Presidente fue el protocolo ILE del aborto. Además, hace tres semanas el Congreso sancionó la ley de “equidad de género” donde se recorte la publicidad a los medios de comunicación que no admitan el lenguaje inclusivo. Ese es el tenor de los debates puertas adentro de Balcarce 50.

En ese contexto, Alberto Fernández y Cristina Kirchner eligieron como blanco para la campaña al ex presidente Mauricio Macri. Buscarán instalar el fantasma del regreso del gobierno macrista.

También como una señal de progresismo y un guiño a la ex presidenta, Alberto Fernández tiño de política su paso por Tucumán ayer en el Día de la Independencia. “Pido disculpas al pueblo de Bolivia porque un gobierno argentino haya mandado armamentos para parar la protesta de un pueblo que se levantaba contra un golpe militar", dijo, en abierto ataque a Macri.

"Hicieron una enorme campaña para hacer creer que la vacuna era veneno; hicieron daño y postergaron el proceso de vacunación", agregó. Está claro que el Presidente quiere alejarse del destino de su antecesor.