Casa Rosada

Rebelión en la granja: Alberto prepara fuertes operativos ante amenazas de "desobediencia civil"

Tras el quiebre con Larreta, Alberto Fernández aumenta un 40% el despliegue de efectivos de las Fuerzas Federales para prohibir la circulación nocturna.
por Stella Gárnica | 16 de abril de 2021 - 13:13
A mí rebelión no

"A mí rebelión no", dijo Alberto Fernández y anunció desde Campo de Mayo que aumentará 40% la cantidad de efectivos de fuerzas de seguridad federales para controlar la circulación de personas por la pandemia. (Foto: Presidencia)

A mí la rebelión no, eh!. En el estado de derecho, las leyes se cumplen", advirtió el presidente Alberto Fernández en una improvisada conferencia de prensa el viernes, para confirmar el quiebre de la relación política con el principal dirigente de la oposición que gobierna la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta.

Pero también se refería a los trabajadores gastronómicos, a los dueños de restaurantes, de bares, de colegios y a intendentes, que salieron a protestar por las nuevas medidas y amenazan con "no acatar" las restricciones a la circulación entre las 20 y las 6 y el cierre de clases presenciales por los próximos 15 días, para intentar frenar la curva exponencial de contagios de coronavirus focalizado hoy en el AMBA.

El Presidente confirmó así que quedó enredado en la discusión con la oposición y con un sector de la sociedad porteña y bonaerense que se resiste a la aplicación (legal y fáctica) de las nuevas restricciones hasta el 30 de abril.

Aunque la vigencia del nuevo DNU es solo por 15 días, el Presidente debe enfrentar ahora lo que resuelva la Corte Suprema de Justicia ante los recursos de amparo presentados por Rodríguez Larreta.

Algunos intendentes del conurbano (también de Juntos por el Cambio), como Jorge Macri de Vicente López, siguieron el ejemplo de Rodríguez Larreta y anunciaron que se rebelarán y no acatarán las restricciones en sus respectivos distritos.

Pese a las críticas, Alberto confirmó que seguirá adelante con las medidas y decidió avanzar con la aplicación fáctica de las mismas. Anunció un aumento del 40% la cantidad de efectivos de Gendarmería, Policía Federal, Prefectura y Policía Aeroportuaria (PSA) para patrullar CABA y el AMBA para hacer cumplir la prohibición de circular.

Los operativos serán fijos y dinámicos en todos los accesos a CABA, autopistas, calles, barrios, plazas y parques de los 35 municipios del conurbano bonaerense donde se registra el principal foco de contagios.

¿Qué se dijeron en la reunión de Olivos?

El clima fue de extrema tensión. La reunión fue totalmente a solas y duró poco más de una hora en el living de la jefatura de Gabinete de la residencia de Olivos. No se vio en la foto oficial, ni un vaso de agua en la mesa.

Era una reunión formal, pero en un juego de suma cero. Ninguno de los dos tenía previsto dar marcha atrás en su postura.

En su presentación, realizada ante el Máximo Tribunal minutos antes de reunirse con el Presidente en Olivos, Larreta ya había decidido avanzar en la pelea judicial. Pidió a la Corte que le ordene al Estado nacional que "se abstenga, hasta el dictado de la sentencia definitiva y firme, de llevar a cabo cualquier acto que implique poner en ejecución el decreto cuestionado".

Larreta sostiene que el decreto "viola la autonomía de la Ciudad" e "implica una virtual intervención federal, porque se arroga potestades sobre competencias locales, en salud y educación".

Alberto retrucó en tono de docente enojado con el alumno rebelde, que tomó las medidas porque él no cumplió antes los cuidados de los adultos mayores y los aforos en lugares de recreación y circulación de transporte, y porque su sistema sanitario de la Ciudad está al borde del colapso.

"Ya no hay camas de terapia intensiva en la Ciudad y cada vez más se están derivando a hospitales de la provincia", dijo en un tramo de la conferencia de prensa en Olivos, tras despedir a Rodríguez Larreta que salió en hermético silencio Dio su versión de la reunión horas más tarde desde una recorrida por la Villa 31.

La pelea judicial

La pelea legal pasará por la definición de la Corte sobre el grado de autonomía de la Ciudad Autónoma para tomar decisiones sobre el funcionamiento del sistema educativo local y de los controles policiales en la vía pública.

Pero también evaluará qué normas tienen prioridad, ya que CABA es como dijo Alberto Fernández, la Capital Federal de la Argentina. En ese país federal, Larreta pone en duda si las normas nacionales están por encima de las normas provinciales y municipales.

Alberto ya le avisó aj jefe de Gobierno porteño que si quiere dar la pelea judicial, él defenderá las medidas y los intereses de la Nación, como responsable de la administración de la pandemia. Advirtó que en este caso, la Corte no tiene injerencia.

La pandemia, según el DNU publicado este viernes, amerita las medidas por un bien superior que es cuidar la salud de todos los argentinos. Y lo ratificó el Presidente más tarde, durante la conferencia de prensa y en un acto en el que presentó los operativos de control de la nocturnidad.

Las medidas son por ahora obligatorias de cumplimiento solo en el AMBA dada la velocidad de contagios. El Presidente justificó las medidas: dijo "no son improvisadas" en la gravedad de las estadísticas y mostró filminas en las que muestra la situación epidemiológica.

Pero además, le retrucó a Larreta que la vuelta a las clases presenciales fueron las que produjeron en marzo la explosión de contagios debido a que "movilizaron un 30% más de personas" y la gente "se contagia en la circulación; por eso hay que acotar la circulación".

Larreta lo desmintió más tarde, con estadísticas propias.

Minutos antes de la reunión el viernes en Olivos, Larreta ya había pateado el tablero al presentar un recurso de amparo ante la Corte Suprema de Justicia. Las cartas ya estaban echadas. Alberto ya tenía preparado su discurso para advertirle que la Corte no es el tribunal que corresponde a la cuestión y que defenderá si es necesario en la justicia, las medidas tomadas.

¿Intervención federal?

¿Qué hará Alberto en caso de que Rodríguez Larreta decida desacatar la orden del decreto presidencial? Aplicará los controles con la fuerzas federales y puede ser esa medida interpretada como una especie de Intervención Federal a la Ciudad.

El presidente esperó que el Jefe de Gobierno se retire de Olivos sin hacer declaraciones, y minutos después, encabezó solo, la conferencia en la sala de prensa de Olivos.

"Le he dicho a Larreta que haremos todos los esfuerzos si esto que estamos haciendo funciona, en 15 días la presencialidad va a volver con más garantías y más cuidados. Lo invité a que lo hagamos juntos. Me pueden cuestionar cualquier cosa, menos la vocación de dialogar ni de buscar acuerdos, pero no me pidan que me haga el distraído ante la situación que estamos viviendo", dijo Alberto en otro intento de mostrarse dialoguista.

Pero la reunión terminó en un juego de suma cero, donde ninguno de los dos cedió a sus objetivos sin reconocer al otro.

En directa crítica a la oposición, Alberto le pasó facturas a Rodríguez Larreta por no haber hecho los controles para hacer cumplir las restricciones decretadas el pasado 9 de abril: "Quisiera tener una oposición donde puedo hablar con el que gobierna una Ciudad y quedarme tranquilo que esa posición que se compromete, se respeta".

Y envió un mensaje a los que pusieron en duda su autoridad presidencial: "Tengo la responsabilidad de quien conduce a la sociedad, no voy a dejar que la indisciplina o el descuido arrastre al conjunto social a una pandemia que a todos nos duele".

Con la voz al borde del quiebre, el Presidente defendió así la decisión. Y una hora más tarde, anunciaba el lanzamiento del operativo de las fuerzas de seguridad federales desde el regimiento de Gendarmería en Campo de Mayo, acompañado por la ministra de Seguridad, Sabina Frederic y un grupo de intendentes oficialistas.

Las Fuerzas Federales a las calles

Inmediatamente después de recibir a Larreta en Olivos, el Presidente encabezó un acto en la sede de Gendarmería de Campo de Mayo, donde entregó móviles y equipamiento a las fuerzas de seguridad federales, y anunció la incorporación de 1.000 gendarmes para incrementar el personal operativo, en el marco del Plan Nacional de Seguridad para el AMBA.

Acompañado por Frederic e intendentes kirchneristas del conurbano como Mayra Mendoza de Quilmes y Juanchi Zabaleta de Hurlingham, Fernández entregó 150 vehículos para logística de la Prefectura, la Gendarmería, la Policía Federal y la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

Además, entregó 15 escáneres de rayos X para el control de personas e inspecciones de objetos, equipajes, cargas, bultos o mercaderías con una inversión de más de 87,6 millones de pesos.

Ocho de esos equipos se destinaron al AMBA: tres a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y cinco a la provincia para cubrir las necesidades del Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

También, en el marco del Plan Nacional de Seguridad para el AMBA se incorporarán 1.000 gendarmes y se incrementará en un 40 por ciento el personal operativo mientras duren las nuevas restricciones a la circulación para contener los contagios de COVID-19.

¿Desobediencia civil o grieta ideológica?

El hilo conductor para saber si se trata de una desobediencia civil espontánea o una crisis política empujada por la grieta ideológica entre kirchnerismo y macrismo es muy fino.

El primero que tiró la piedra fue Horacio Rodríguez Larreta en conferencia de prensa y en sus redes sociales, lo siguieron un comunicado de Juntos por el Cambio y protestas frente a la quinta de Olivos, el miércoles, donde estaba el Presidente.

"Soy una persona que valora mucho estado de derecho, la convivencia democrática es un elemento central. Pero la convivencia democrática se altera mucho cuando uno va a la casa de otro a insultarlo. Le dije a Rodríguez Larreta que si el método cuando a uno no le gusta algo es mandar a compañeros a insultar en la puerta de la casa del otro, que lo diga", arremetió Fernández en una eventual declaración de guerra a la oposición.

Se refería a la presidenta del PRO, Patricia Bullrich y también a Mauricio Macri: "Entiendo que puede haber grupos de exaltados, pero que la presidenta de un partido democrático haga eso, me parece que es un llamado de atención, que tiene que ver con lo que evidentemente es su conducta. La he visto pasar por muchos lugares, hasta terminar en el ocaso en el lugar donde está ahora", dijo.

Pero Alberto teme también a la reacción de la sociedad ante el cierre intempestivo de las clases, que nadie garantiza hoy que regresen el 3 de mayo, cuando pasen los 15 días de las actuales restricciones.

Por un lado las marchas y cacerolazos espontáneos surgieron minutos después del anuncio del presidente por cadena nacional el miércoles a la noche, frente a la residencia de Olivos, en contra del cierre de clases presenciales y la prohibición de circular de noche, con el correr de los días terminó ampliándose a la discusión política entre oficialismo y oposición, en el marco de la campaña electoral.

Con el correr de las horas el clima de protesta se fue acentuando:

A los padres que rechazaban con cacerolas frente a la residencia de Olivos, el jueves se concentraron empleados gastronómicos que temen perder sus trabajos ante posibles ola de quiebres de restaurantes y bares, y gimnasios, lugares relacionados a entretenimiento deportes y cultura. Todos temen que el nuevo cierre los lleve a un quiebre definitivo.

Algunas escuelas privadas de La Plata y el conurbano norte donde intendentes de PRO tomaron a Larreta de ejemplo y presentaron sus propios amparos judiciales.

El viernes se expresaron públicamente en contra del cierre de clases presenciales organismos internacionales como el FMI hasta la cúpula de la Iglesia argentina representada por la Conferencia Episcopal.

Este sábado, por las redes sociales, sectores críticos del Gobierno convocaron a una nueva marcha que llaman: “desobediencia civil”.

A todos ellos les habló Fernández en la conferencia desde Olivos:

"Las leyes se hacen para ser cumplidas. Puedo entender que algunos sectores como los gastronómicos puedan verse de algún modo afectados, pero quiero recordarles que todos esos bares y restaurantes el año pasado recibieron asistencia del Estado con el ATP y este año a través de los Repro vamos a seguir asistiéndolos".

¿Cómo queda la autoridad presidencial?

Ahora es cuestión de ver el mapa de acatamiento o no de las medidas y cómo queda la autoridad presidencial.

En su novela Rebelión en la Granja, publicada post segunda guerra en 1945 contra el régimen autoritario zarista ruso, el célebre escritor inglés, George Orwell, describe con una fábula la revolución de los animales de una humilde granja rusa que se revelan matando al dueño del lugar que los sometía a malos tratos, y se apropian de la granja bajo el liderazgo de los cerdos, los animales más inteligentes. Pero enseguida comienza un proceso de nuevo autoritarismo terminando los animales, adoptando las mismas prácticas autoritarias que antes criticaban de los humanos. Es en realidad una fábula sobre la revolución socialista rusa que termina derivando en un totalitarismo comunista.

La decisión está tomada. El DNU publicado en el Boletín Oficial y entró en vigencia el mismo viernes desde la 0 hora. Algunos distritos acudieron a la Corte. ¿Se viene un conflicto de poderes entre nación y provincias?. ¿Tendrá que decidir el Poder Judicial la validez de las medidas?. Mientras la Casa Rosada ya avisó que hará cumplir las normas con la fuerza de las fuerzas de seguridad.

Lo que falta es una bocanada de racionalidad generalizada. Las cartas están echadas. Mientras tanto, la pandemia avanza y todos junto a los hospitales, estamos en peligro.