"El año pasado tuvimos el caso de un oficial que quiso desarmar a una persona que tenía un cuchillo con una patada; la persona terminó cayendo, murió, y ese oficial hoy está procesado por homicidio simple... y seguimos discutiendo si la pistola Taser es una herramienta válida o no", dijo.
Y agregó: "Todavía estamos debatiendo si es lo que nos hace volver a la dictadura más atroz o es una herramienta para que las fuerzas de seguridad nos puedan cuidar: es una locura".
Polémica y derogación
El 24 de diciembre pasado, la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, definió como un "logro" la derogación de los protocolos para el uso de las pistolas Taser y determinó que estas armas “serán usadas solamente por miembros de los cuerpos especiales de las fuerzas federales para casos de extrema gravedad, como secuestros y toma de rehenes".
La resolución 1.231 del Ministerio de Seguridad invalidaba en el artículo 3 del reglamento el empleo de armas electrónicas no letales.
"La ausencia de regulación sobre cómo debe utilizarse este armamento ocasiona una situación de peligro exponencial -pudiendo transformar su uso en letal-, toda vez que no se delimita claramente la distancia a la que debe ser utilizada el arma, los lugares del cuerpo donde pueden realizarse las descargas, cuánto deben durar las mismas, si pueden reiterarse, la población sobre la cual su uso debe estar totalmente prohibido, cómo proceder ante una posible descompensación, qué controles médicos deben realizarse con posterioridad a fin de no padecer problemas en la salud, entre muchas otras circunstancias", advertía la derogación.