Durante la campaña de reelección del mandatario brasileño, la estructura llegó a reunir a más de 10,5 millones de seguidores. El espacio funcionó como un canal de distribución de contenidos políticos, coordinación de intervenciones en redes sociales y convocatoria a actividades territoriales.
El apodo de “general de Lula” surgió del propio presidente brasileño. Después del último debate presidencial, Lula reconoció el trabajo del diputado con una frase: “Vos sos un general victorioso”.
Janones, de 42 años, había desistido de su precandidatura presidencial en 2022 para respaldar a Lula. Desde entonces, combinó su actividad parlamentaria con una estrategia de comunicación directa en redes sociales, con especial atención a los sectores populares.
La experiencia brasileña se convirtió en uno de los puntos de interés para Massa, que busca ampliar las herramientas políticas y comunicacionales de la oposición argentina frente a Milei.
Las claves de la campaña de Lula que mira el peronismo
Kertész y Marroquim integraron el equipo de Nordx, la agencia que colaboró con la campaña brasileña junto al ministro de Comunicación, Sidônio Palmeira. La estrategia combinó producción audiovisual, análisis electoral, acciones presenciales y una articulación entre las plataformas digitales y el territorio, un enfoque que sus responsables definieron como “figital”.
El trabajo también puso el foco en las preocupaciones económicas cotidianas, como los salarios, las condiciones laborales, el endeudamiento de las familias y las políticas sociales. Otro de los objetivos fue acercar la trayectoria de Lula a los votantes jóvenes, muchos de los cuales conocían su paso por la presidencia, pero no su historia como obrero metalúrgico y dirigente sindical.
En términos electorales, Lula pasó del 45,16% de los votos en la primera vuelta al 51,79% en el balotaje. Su rival, Flávio Bolsonaro, había obtenido el 47,03% en la primera instancia y alcanzó el 48,21% en la segunda.
Entre ambas votaciones, el mandatario brasileño sumó más de diez millones de votos, frente a los cerca de 3,7 millones que incorporó Bolsonaro. Además, el oficialismo logró imponerse en 213 municipios de 18 estados en los que no había ganado durante la primera vuelta.