“No ganaste ni perdiste porque con Jesús no se pierde. Y si pierdes, sigues ganando”, expresó frente a los asistentes.
Ese mismo domingo, Flávio también utilizó sus redes sociales para pronunciarse sobre su desempeño en las elecciones y ratificar su postura frente al resultado. En una extensa publicación, sostuvo que no se arrepentía de sus decisiones durante la campaña.
“No me arrepiento de absolutamente nada de lo que hice”, escribió.
Además, el hijo mayor de Jair Bolsonaro defendió su salida de Brasil y cuestionó el proceso judicial al que fue sometido. Según planteó, se trata de un procedimiento que “está muy lejos de ser justo e imparcial”. “Esto no es democracia”, agregó en su mensaje.
Flávio Bolsonaro defendió su salida de Brasil y cuestionó el proceso judicial al que fue sometido. (Foto: Reuters)
Una iglesia vinculada con los Bolsonaro
La Casa de Oración Celeiro es una congregación evangélica creada en 2025 por el pastor André Fernandes y su esposa, Quézia. De acuerdo con la información publicada por Folha de San Pablo, Fernandes tiene una relación estrecha con el entorno familiar de los Bolsonaro.
La asistencia de Flávio al oficio religioso representó su primera aparición pública desde que dejó territorio brasileño y se instaló en Florida.
Su llegada a Estados Unidos había tenido una primera repercusión pública el martes anterior, cuando difundió un mensaje en el que se presentó como el “presidente electo” de Brasil. Sin embargo, posteriormente modificó esa definición y reemplazó la expresión por la palabra “líder”.
Rubio negó que Estados Unidos haya organizado la salida de Flávio Bolsonaro
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró que el gobierno de Donald Trump no intervino en los preparativos para que el dirigente brasileño abandonara su país, aunque confirmó que las autoridades le permitieron ingresar a Estados Unidos.
“Ya disponía de un visado, y el presidente tomó la decisión de permitirle entrar en el país”, explicó durante una conferencia de prensa en Atlanta. Además, aclaró que “el Gobierno de EEUU no participó directamente” en la organización del viaje que llevó a Bolsonaro hasta Miami.