Editorial

Sergio Tomás Massa, ¿la última oportunidad para la Argentina?

Argentina es una suma ininterrumpida de pérdidas de oportunidades. Y eso nos ha llevado al lugar en el que estamos. El fondo en la tabla de posiciones del mundo. Sergio Massa se ha convertido en una oportunidad.
Redacción A24.com
por Redacción A24.com |
Sergio Massa

Sergio Massa, ¿La última oportunidad de la Argentina?

Télam

Argentina viene sumida en décadas de cambios de rumbo, fracasos y expectativas frustradas, pero nunca en una crisis tan profunda como la que estamos viviendo.

Parecería que no es hora de colores ni banderías políticas. Es momento para que la política nos indique el camino para resolver los problemas que acosan a nuestro país. Sabiendo que los políticos son solo la guía, quienes nos dan la hoja de ruta. La pobreza, la miseria, el desempleo, la violencia e inseguridad entre otras cosas deberían hacernos no solo reflexionar sino más bien reaccionar.

Ya no es relevante, si antes STM era "chamuyito", o "ventajita" o un "líder político" referente de un espacio que no tenía mucho espacio... Hoy STM por mérito propio o por las circunstancias, se ha convertido en una oportunidad para el país.

Los argentinos nos caracterizamos por los personalismos. Yrigoyen, Perón, Menem, los Kirchner, son ejemplos de nuestros votos y de nuestra manera de vivir. Depositando siempre la responsabilidad en “alguien”. Como si luego de elegirlo todo dependiera de él y nuestra misión mirarlo por televisión para aplaudirlo (casi nunca) o reclamarle (todo el tiempo).

¡Peor aún! Siempre esperando recompensas y nunca ofreciendo sacrificios. Hoy el país puede darnos pocas recompensas. Solo tenemos la obligación de brindar nuestros grandes, medianos o pequeños sacrificios.

  • El gran empresario deberá entender que ya no hay espacio para tomar ventajas del Estado.
  • Las Pymes más que nunca tendrán que producir competitivamente para enfrentarse al mundo global.
  • Los trabajadores entender que las jornadas son laborables
  • Los más necesitados que sus necesidades deben ser satisfechas, pero a cambio de comprometer esfuerzo.
  • Y aquellos que viven en la indigencia tienen el derecho no solo a ser atendidos, sino que todos tenemos la obligación de rescatarlos para que vuelvan a ser compatriotas.

Argentina es una suma ininterrumpida de pérdidas de oportunidades. Y eso nos ha llevado al lugar en el que estamos. El fondo en la tabla de posiciones del mundo.

Nos quejamos, despotricamos, vivimos peleados los unos contra los otros sin solución de continuidad. Unitarios y federales, peronistas y anti peronistas, menemistas y anti menemistas, kirchneristas y anti kirchneristas. Así por dos siglos. Y así nos ha ido. Somos el ejemplo del fracaso como sociedad.

¿Sumar o restar? ¿Multiplicar o dividir? Son las reglas elementales de las matemáticas. Los argentinos solo hemos aprendido algunas. Restar y dividir.

Enfrentamos tal vez la peor crisis que hayamos vivido. Peor que aquella del 2001. Los niveles de inflación son solo un dato más. Hay otros más preocupantes que en el inicio de este siglo no estaban. 40 y pico de pobreza, 40 y pico por ciento de desocupación, 70 y pico por ciento de desconfianza, 80 y pico por ciento de rechazo a la política y así siguen los números.

¿De quién es la culpa de nuestros males? Seguro que en nuestra división como país no tardamos ni en segundo en encontrarlo. De un lado y del otro. Pero la culpabilidad no nos resuelve el mañana. Solo trata de justificarnos el presente. De un lado y del otro.

En un gobierno caído, desflecado, sin rumbo ni ideas, de repente con las miradas buscamos un salvador. Y apuntamos a una figura cuestionada por muchos, pero pensando en que se ha convertido casi en nuestra última chance para salir del fracaso.

¡Tremenda responsabilidad delegamos en solo una persona! ¿Y nosotros como sociedad que vamos a hacer? ¿Estamos dispuestos a reclamar solo derechos o entender que también nos tocan responsabilidades?

Por llevarlo a un plano médico fácil de parangonar. Argentina es un paciente que está en terapia intensiva con el electro plano. Como en las películas, el monitor hace una línea horizontal y se escucha el pitido de fondo sin intermitencias. Hasta ahora los políticos han sido en general excelentes médicos clínicos. Diagnostican y las pocas recetas que nos dan son solo medicamentos paliativos del dolor. Ninguno ha estado capacitado para resolver la enfermedad. Ha llegado la hora de convocar a los cirujanos. Aquellos que usan bisturí y son capaces de extirpar el tumor.

Figurativamente pensemos que STM era un estudiante de medicina que hace casi una década estaba a punto de ser un gran médico, pero su inmadurez, su falta de “praxis” en la política o su apresuramiento, lo volvieron a las pasantías.

STM hace tiempo que dejo de ser un residente. Hasta hoy es el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación. Asumirá en las próximas horas un ministerio de Economia ampliado. ¿Como se desempeñará? No lo sabemos… Pero estamos en manos de este cirujano a quien le toca la misión de salvar la vida de un paciente que se llama Argentina.

Si le va mal a él, nos va mal a todos. ¡Por eso hoy Sergio Tomas Massa deberíamos ser todos!

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