"Lo que se viene es la institucionalización de Juntos por el Cambio, con el armado de una mesa política. Tenemos el 40% de los votos y 118 bancas en diputados y somos la segunda fuerza en el senado", agregó un funcionario con despacho en Casa Rosada que -admitió- se tomará unos días de vacaciones mientras va pensando su futuro laboral.
Como todos los lunes, Macri reunió a la mesa política de JxC, que integran, entre otros, su ahora ex candidato a vice, Miguel Pichetto, la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal -otra gran derrotada en las elecciones del domingo- y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, uno de los pocos ganadores del oficialismo.
Allí, el oficialismo ya comenzó a pensarse como futura oposición en un escenario político nuevo: a partir del 10 de diciembre se reconfigurará un regreso a la grieta y, al estilo del viejo bipartidismo, se volvería a tener dos grandes coaliciones.
"Mauricio está tranquilo, ha sido una gran elección, sacó el 40%. Aunque la remontada no alcanzó, superó la derrota de las PASO", dijo una fuente muy cercana al mandatario saliente, quien este lunes ya se puso al frente de la transición.
Lejos de mostrarse herido, Macri empezó la mañana posderrota con la reunión con su sucesor, Alberto Fernández, para coordinar equipos técnicos para llevar adelante una "transición ordenada", sobre todo en materia de política económica, y avanzar en la renegociación de la deuda con el FMI.
Continuó reuniendo al Gabinete nacional para analizar los próximos pasos a seguir. Por la tarde, cerró la jornada con la ta mencionada reunión de la mesa política de JXC, que también incluyó a gobernadores, legisladores radicales y dirigentes de la CC.