Con el resultado puesto, Fernández bramó contra los mandatarios provinciales que hicieron que tenga que convertir un DNU en una recomendación. No obstante ello, de no bajar la cantidad de contagios y que el sistema sanitario se empiece a saturar, en la Casa Rosada tiene preparado, por si las dudas, el “te lo dije” para los mandatarios provinciales que se negaron a mayores restricciones. “Ellos, ahora, van a ser los responsables de lo que pase. Nosotros ya recomendamos”, remarcan. Por su parte, en el entorno de Rodríguez Larreta, rechazan las versiones del enojo presidencial ante la situación.
“Hay que atacar los encuentros sociales que se están dando especialmente en boliches, bares, restaurantes, espacio publico y privado. Estamos de acuerdo en cerrar de 23 o 24h a 6 esos lugares, pero no restringir la circulación”, le remarcaron desde el Ejecutivo porteño a Fernández y al resto de los gobernadores.
En la Casa Rosada, como también en cada una de las administraciones provinciales, son conscientes de que no hay poder de Policía suficiente para controlar que todos los ciudadanos cumplan con las medidas sanitarias. Ni la Ciudad, que tiene la mayor cantidad de efectivos de política por kilómetro cuadrado, tiene el número para hacerlo. “Sólo se puede llegar por miedo o por responsabilidad. No hay otra forma”, sostuvo uno de los funcionarios más cercanos al jefe de Estado.
Por este motivo desde hacía varios días autoridades sanitarias comenzaban a difundir la idea no sólo del toque de queda sanitario sino que además vaticinaba un verdadero caos en el sistema médico de no haber cambios. Tal y como sucedió en las primeras semanas de la cuarentena fue el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, uno de los que mayores cierres y restricciones pidieron.
Sin embargo el resultado no fue el que esperaban. Una señal del descontento es que el propio Kicillof canceló su conferencia de prensa, emitió un comunicado con las restricciones que tendrían para aplicar, o no, los intendentes y algunos de sus funcionarios más cercanos fueron a explicar estas medidas a diferentes medios de comunicación.
Pero el mandatario provincial evitó aparecer. Eso sí, se encargaron de anticipar que las medidas comenzarán a regir el lunes, pero el martes habrá más anuncios. Había enojo en la Provincia con el Ejecutivo nacional, cuya intención primaria era que la disposición saliera por decreto, pero que contara con el fuerte respaldo público de los mandatarios provinciales; en especial aquellos cuyos distritos se encuentran más complicados en términos sanitarios.
Kicillof por primera vez desde que comenzó la pandemia no pudo conseguir que sus ideas sean las que primen. Cabe recordar que durante varias etapas de la cuarentena se postergara aperturas en el AMBA por expreso pedido de su administración.