De acuerdo con la información difundida inicialmente por las autoridades, el impacto se produjo cuando el tren de Renfe alcanzó por detrás al convoy de Iryo, que se encontraba detenido sobre las vías. La violencia del choque provocó el descarrilamiento de varios vagones y dejó decenas de víctimas.
Los primeros balances oficiales citados en los reportes contabilizaban al menos 64 personas fallecidas y más de 80 heridas. Las cifras podían modificarse a medida que avanzaran las tareas de rescate y la identificación de las víctimas.
En total, ambos trenes trasladaban a 544 pasajeros: 397 viajaban en la formación de Renfe y otros 147 en el servicio de Iryo.
Las primeras hipótesis sobre las causas del accidente apuntaban a una posible falla en la coordinación de la circulación ferroviaria. Sin embargo, las circunstancias exactas de la colisión debían establecerse a partir de la investigación correspondiente.
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El operativo de emergencia y la asistencia a los heridos
Tras el choque, bomberos, efectivos de Protección Civil y personal sanitario se desplegaron en la zona para rescatar a los pasajeros y trasladar a los heridos. El operativo incluía equipos de los parques de Alcázar de San Juan y Orgaz, tres helicópteros sanitarios y dos unidades de cuidados intensivos móviles.
Las autoridades regionales también dispusieron recursos hospitalarios para atender a las personas afectadas. En paralelo, la Guardia Civil habilitó dependencias en distintas ciudades españolas para colaborar con la identificación de las víctimas y facilitar las tareas de reconocimiento por parte de sus familiares.
El accidente obligó a suspender la circulación de trenes de alta velocidad entre Madrid y Andalucía. Renfe y las autoridades ferroviarias trabajaban para gestionar las consecuencias de la interrupción del servicio.
La reacción del Gobierno español
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, siguió la evolución de la emergencia en contacto con el ministro de Transportes, Óscar Puente, y con las autoridades de Castilla-La Mancha.
Puente suspendió sus actividades previstas y se trasladó al centro de control de Atocha para seguir el operativo. Desde el área sanitaria, la ministra Mónica García advirtió sobre la magnitud de la tragedia y la gravedad de la situación.
El rey Felipe VI también interrumpió su agenda para mantenerse informado sobre el accidente y acompañar a los afectados.