Desde el Gobierno señalaron que la ley anterior "no contemplaba la variación de precios y tenía un desfasaje entre las variables económicas y los haberes". Sin embargo, el estancamiento del bono desde marzo de 2024 ha profundizado la pérdida del poder adquisitivo en un contexto de inflación acumulada.
Aumento insuficiente frente a la inflación
Si bien el ajuste de los haberes responde al último índice de precios al consumidor (IPC) difundido por el INDEC, el congelamiento del bono refuerza la desigualdad entre los jubilados que perciben el ingreso mínimo y aquellos con haberes superiores. En términos reales, el bono quedó rezagado frente a una inflación que podría superar el 63% en enero, según proyecciones económicas.