Auxilio económico

Cómo es el plan de inserción laboral para jóvenes desempleados que reimpulsa el Gobierno

Se trata de "Más y Mejor Trabajo", que busca captar a chicos de entre 18 y 24 años que no tienen empleo ni terminaron el secundario y otorga hasta $10.000.
por Clara Salguero | 30 de mar de 2021 - 21:05
La falta de trabajo golpea muy fuerte a la franja etaria que va de los 18 a los 24 años (Foto: archivo).

La falta de trabajo golpea muy fuerte a la franja etaria que va de los 18 a los 24 años (Foto: archivo).

A través de una resolución publicada en las últimas horas en el Boletín Oficial, el Gobierno puso en marcha un proyecto para la creación de oficinas móviles correspondientes al programa “Más y Mejor Trabajo”, un plan que busca auxiliar a “jóvenes entre 18 y 24 años con estudios primarios o secundarios incompletos y residencia permanente en el país que se encuentran en situación de desempleo”. A priori, la iniciativa se presenta relevante en el plano social porque conlleva un auxilio económico de $4.500 para sus beneficiarios. Sin embargo, según fuentes oficiales, va más allá: pretende ser un motor de empleo para rescatar a la franja etaria que resultó la más castigada por la crisis económica del último año.

En qué consiste el plan

El proyecto original establece que el interesado en acceder al programa debe acercarse a alguna de las 600 oficinas que el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social posee en todo el país, o a alguna de las 41 agencias territoriales que funcionan en los municipios. Pero ahora, el objetivo es otro: se trata de ir en busca de esos jóvenes que no hayan terminado el colegio secundario y que necesitan esa ayuda.

Desde la cartera a cargo de Claudio Moroni afirmaron que estas agencias “lo que hacen es instalarse en un lugar y, gracias a la colaboración de la comunidad, avisar que van a estar dos días allí para que esos chicos se acerquen y se inscriban".

Una ayuda a cambio de capacitación

A diferencia de otros planes sociales que brinda el Estado, “Más y Mejor Trabajo” implica cumplir con una contraprestación para poder acceder al auxilio económico que estipula el programa. Puntualmente, el beneficiario deberá realizar un curso de introducción al trabajo, que le brindará la posibilidad de adquirir diversos conocimientos sobre el mundo laboral.

Ese curso se extenderá durante 90 días, tres veces por semana, período en el que el joven cobrará $4.500 por mes a través de una tarjeta de débito del Banco Nación (el organismo responsable por ese pago será Anses). Una vez completado, recibirá un certificado de aprobación.

La novedad del caso es que el Ministerio de Trabajo y el de la Producción, a cargo de Matías Kulfas, ya trabajan para lograr que distintas empresas se incorporen al programa de inserción laboral y les den a los beneficiarios la posibilidad de realizar una práctica formativa. Esa suerte de “pasantía” supondrá aplicar lo que aprendieron en oficios que realizarán durante cuatro horas por día como máximo y por hasta 6 meses. En este caso, y por el aporte del Estado, el monto a recibir será más del doble que en la etapa anterior: $10.000.

En tanto, si la empresa luego pretende la continuidad del joven, el Ministerio de Trabajo ayudará a esa compañía a seguir pagando parte del sueldo durante 12 meses.

El verdadero desafío del plan

Dos cifras oficiales marcan a las claras el estado de “emergencia” en el que encuentra actualmente la franja etaria que va de los 18 a los 24 años:

  • De los 8.857.000 beneficiarios que cobraron el Ingreso Familiar de Emergencia, 2.494.000 tienen esas edades.
  • Hay alrededor de 3.000.000 de esos jóvenes en estado de vulnerabilidad.

Teniendo en cuenta que “Más y Mejor Trabajo” cuenta actualmente con 84.700 titulares y se estima sumar a 30.000 más en 2021, queda claro que la inserción laboral es un de los desafíos estructurales más importantes que tiene por delante la política argentina. Ante un mercado urgido de ser reactivado (el 2020 finalizó con un 11% de tasa de desocupación) la búsqueda de este programa va en línea con la idea de crear un ingreso económico individual genuino. Pero al mismo tiempo, se convierte en un aliciente para motorizar el proceso productivo de jóvenes que, como mostró el IFE, se encuentran en la mayor precariedad de empleo, desocupación e informalidad.

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