La preocupación de la comunidad médica no radica únicamente en la necesidad de usar anteojos, sino en la evolución hacia lo que se denomina “miopía patológica”.
Sobre este punto, el doctor advirtió que el peligro real aparece cuando se alcanzan grados altos de graduación, lo que puede derivar en complicaciones severas como el desprendimiento de retina, glaucoma y una ceguera totalmente evitable. De hecho, el médico alertó sobre un preocupante incremento de cirugías por desprendimiento de retina en pacientes de 15 o 16 años, situaciones que anteriormente eran excepcionales para ese rango etario.
La regla del 20-20 para evitar la miopía
Para mitigar estos riesgos y frenar la progresión de la enfermedad, Igliki enfatizó en la necesidad de aplicar un método simple de pausas durante la jornada digital. “Cuando yo estoy 20 minutos usando visión cercana con pantalla, debemos hacer unos 20 segundos de pausa y mirar a 20 pies (6 metros)”, explicó el profesional como una estrategia fundamental de higiene visual.
El especialista remarcó que los padres deben supervisar este hábito y fomentar activamente las actividades al aire libre para que los niños puedan mirar al horizonte y socializar en entornos naturales. Según él, es vital “sacar el chupete electrónico”, ya que el tiempo en exteriores ayuda a relajar la visión de cerca y disminuye el avance de la patología.
Finalmente, el diagnóstico temprano se presenta como la herramienta más eficaz para combatir enfermedades silenciosas asociadas, como el glaucoma, donde el daño al nervio óptico es irreversible. Igliki señala que es “menester tener un control anual con el oftalmólogo” para medir la presión intraocular y la agudeza visual, asegurando que un chequeo a tiempo es clave para preservar la salud visual a largo plazo.