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Lavar bien las hojas y quitar los tallos más duros.
Hervir en agua con sal por 1 o 2 minutos, solo hasta que se ablanden.
Escurrir bien y picar finamente. Si se usa espinaca congelada, se debe descongelar y escurrir el exceso de agua.
Un truco para que el budín no quede húmedo en exceso es presionar la espinaca cocida con un colador o repasador limpio para quitarle toda el agua posible.
Preparación paso a paso del budín de espinaca
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En un bol grande, batir los huevos junto con la leche y el aceite hasta integrar.
Sumar la espinaca picada y el queso rallado, mezclando bien.
Condimentar con sal, pimienta y, si se desea, una pizca de nuez moscada.
Agregar la harina leudante tamizada de a poco, integrando con movimientos envolventes hasta obtener una mezcla homogénea.
Verter la preparación en un molde para budín previamente enmantecado y enharinado (o forrado con papel manteca).
Llevar a horno precalentado a 180 °C durante aproximadamente 35 a 40 minutos, o hasta que, al insertar un palillo, este salga limpio.
Consejos para servir y conservar el budín de espinaca
Este budín se puede servir tibio o frío. Es ideal para cortar en rodajas y acompañar con ensaladas frescas, dips de queso crema o incluso con una mayonesa de hierbas. También funciona muy bien como parte de una picada o buffet frío.
Para conservarlo, se recomienda guardarlo en la heladera envuelto en film o en un recipiente hermético. Se mantiene en buen estado por hasta 3 días. Si se quiere congelar, se sugiere cortarlo en porciones y envolverlas individualmente para facilitar su uso posterior.
El budín de espinaca es una receta que combina sencillez, sabor y valor nutritivo, y que puede adaptarse fácilmente a distintos gustos y necesidades alimentarias. Perfecta para aprovechar la verdura de temporada o para sumar un toque diferente a las comidas diarias.