Los cañoncitos de dulce de leche son un clásico de cualquier panadería argentina. Siempre están presentes en la vitrina y resulta difícil elegir solo uno.
Con masa hojaldrada y mucho dulce de leche, esta receta clásica de panadería se puede hacer en casa sin complicaciones.
Los cañoncitos de dulce de leche son un clásico de cualquier panadería argentina. Siempre están presentes en la vitrina y resulta difícil elegir solo uno.
Aunque parezcan complejos por su textura hojaldrada y el relleno abundante, se pueden preparar fácilmente en casa con pocos ingredientes y sin necesidad de experiencia avanzada en pastelería.
Lo mejor es que están listos en menos de una hora. Con una masa de hojaldre comprada, un buen dulce de leche repostero y azúcar impalpable se obtiene una preparación sencilla, rápida y deliciosa, ideal para acompañar mates, café o compartir con amigos.
1 plancha de masa de hojaldre (comprada, la de 500 g rinde perfecto)
300–400 g de dulce de leche repostero (bien firme, para que no se corra)
1 huevo (para pincelar)
Azúcar impalpable (para espolvorear generosamente)
Opcional pero recomendado:
Almíbar simple (agua + azúcar) para brillo extra
Chocolate cobertura (para bañar las puntas, estilo panadería)
Sacar la masa del freezer con anticipación para que esté fría pero manejable (no congelada). Estirarla apenas en una mesada enharinada para emparejar el espesor y cortarla en tiras de 1,5–2 cm de ancho (cuanto más finas, más vueltas y capas hojaldradas).
Enrollar cada tira en tubitos metálicos (o conos hechos con papel aluminio). Comenzar por la punta más angosta y superponer ligeramente para formar una espiral perfecta. No rellenar todavía.
Pincelar con huevo batido (puede usarse solo la yema con un chorrito de leche para un dorado más intenso). Colocar en una placa con papel manteca y hornear a 190–200 °C (precalentado) durante 15–20 minutos, hasta que estén bien dorados y crujientes.
Dejar enfriar 5 minutos y desmoldar girando con cuidado (si se pegan un poco, ayudar con un palillo). Dejar enfriar completamente antes de rellenar.
Rellenar con manga pastelera o bolsa ziploc con la punta cortada: introducir el dulce de leche hasta que desborde ligeramente (para que se vea generoso). Si se desea, bañar una punta en chocolate fundido y dejar endurecer.
Terminar espolvoreando azúcar impalpable por encima. Para un brillo similar al de panadería, pincelar con almíbar calentito justo al salir del horno.
Consejos para un resultado óptimo
Elegir hojaldre con muchas capas (revisar la caja: cuanto más manteca indique, mejor).
El dulce de leche repostero es esencial: el común se vuelve líquido con el calor.
Si no hay tubitos metálicos, formar conos con papel aluminio: funcionan perfectamente y no cuestan nada.
Hornear de a tandas si la cantidad es grande, para que el calor circule bien.
Guardar en lata o recipiente hermético: mantienen la crocancia 2–3 días (si llegan a durar tanto).