Sin embargo, reconoce que en el resto de las carnicerías porteñas o bonaerenses no pueden sostener ese bajo costo porque se les encarecen otros elementos variables, como el alquiler, la logística, entre otros. Incluso, el volumen de ventas que tienen, ya que asisten a restaurantes.
“La verdad, la carne ha quedado barata pero el problema acá es que la gente no tiene plata”, dijo Diego. “Cayó el consumo pero todavía el cliente prefiere comprar un kilo de carne a una pizza, porque capaz gastas $800 en la carne y $1.100 una pizza”, ilustró.
Respecto a la restricción de la oferta solo a días hábiles, el carnicero señaló “es raro, porque hay stock para hacer el acuerdo todos los días. Pero se tendría que dejar libre la exportación y que las carnicerías tengan cuatro cortes baratos –propias de consumo interno- que no se exporten para que la Argentina no le falte. Entrarían divisas y el argentino bien, porque come carne”.
Por su parte, el conductor del matutino Antonio Laje reflexionó sobre el conflicto de precios en los cortes de carne: “El secreto es dejar producir. A cuanta más producción, el mismo mercado te va a bajar los precios. Cada vez tenés mayor cantidad de oferta. Pero acá no se deja producir”.
Tanto el comerciante como el periodista apuntaron a repensar el modelo popularizado por Alfred Marshall sobre el concepto de oferta y demanda en busca de una solución a la problemática macro y microeconómica al alza inflacionaria de los precios, la desinversión, el desabastecimiento, y cepo a la exportación de carne.