1. Hervir el agua: colocar los 350 ml de agua y la cucharadita de sal en una olla. Llevar al fuego hasta que alcance el hervor.
2. Incorporar la harina: cuando el agua comience a hervir, agregar los 350 g de harina 0000 de una sola vez.
3. Cocinar la masa: bajar el fuego y revolver de manera constante hasta que la masa se despegue por completo de los bordes de la olla.
4. Amasar para eliminar el aire: retirar la preparación del fuego y colocarla sobre una superficie plana. Con cuidado, amasar durante aproximadamente dos minutos. Este paso permite eliminar el aire que pueda haber quedado en la masa y ayuda a evitar que los churros exploten durante la fritura.
5. Formar los churros: colocar la masa en una churrera y darle la forma característica.
6. Calentar el aceite: colocar abundante aceite en una sartén u olla. Para comprobar si alcanzó la temperatura adecuada, introducir un pequeño pedazo de masa. Si comienzan a formarse burbujitas alrededor, el aceite está listo.
7. Freír los churros: colocarlos con cuidado en el aceite caliente y hacerlo en cantidades reducidas. Si se incorporan demasiados al mismo tiempo, la temperatura del aceite puede bajar y los churros pueden absorber más grasa. Girarlos durante la cocción para conseguir un dorado parejo.
8. Finalizar: retirar los churros una vez dorados y, si se desea, espolvorearlos con azúcar antes de servir.