Si la caspa persiste a pesar de los tratamientos regulares con champú, es aconsejable consultar a un médico de atención primaria o a un dermatólogo. En casos severos, el médico puede recetar una medicación antifúngica más fuerte o incluso corticoides para controlar la inflamación y el crecimiento del hongo.
La prevención de la caspa es otro aspecto crucial a considerar. Limitar el uso de productos de peluquería, reducir el calor del secador de pelo y permitir que el cabello se seque al aire son prácticas recomendadas para mantener el cuero cabelludo en buen estado. Estas medidas no solo ayudan a prevenir la caspa, sino que también contribuyen a la salud general del cabello y el cuero cabelludo.