La calidad de una erección no depende solamente del deseo sexual. El descanso, el nivel de estrés, la circulación sanguínea, la respiración y el control de la musculatura del suelo pélvico también cumplen un papel clave.
Mejorar la calidad de una erección no depende solo del deseo sexual. Un médico señaló cuatro aspectos que pueden ayudar a lograr mayor firmeza y duración.
La calidad de una erección no depende solamente del deseo sexual. El descanso, el nivel de estrés, la circulación sanguínea, la respiración y el control de la musculatura del suelo pélvico también cumplen un papel clave.
Los nervios, el cansancio y el estrés pueden dificultar lograr o mantener una erección. Por eso, algunas técnicas y hábitos contribuyen a mejorar el rendimiento sexual y, a la vez, ayudan a reducir la presión por “rendir”.
Según explica el doctor César Noval, cirujano plástico y director médico de Clínica NEF, hay cuatro aspectos que pueden tenerse en cuenta para favorecer una erección firme y duradera.
Una de las recomendaciones del especialista es no apurarse a la penetración. Darle más tiempo a esta etapa permite que la excitación aumente de manera progresiva y puede favorecer el flujo sanguíneo necesario para alcanzar una erección.
Durante la estimulación sexual, el organismo libera óxido nítrico, una sustancia que interviene en la dilatación de los vasos sanguíneos y facilita el ingreso de sangre al pene.
Por eso, Noval propone dedicar al menos cinco minutos al juego previo antes de la penetración. La intención es darle tiempo al cuerpo para alcanzar un mayor nivel de excitación, en lugar de pasar rápidamente al coito.
El segundo punto está relacionado con los músculos del suelo pélvico, ubicados en la zona del periné.
La técnica propuesta consiste en contraer voluntariamente esa musculatura y después relajarla por completo. El objetivo es trabajar ambas capacidades, ya que no solo importa la fuerza de la contracción sino también poder relajar la zona.
Según el especialista, esta técnica ayuda a mejorar el control de la musculatura involucrada en la función sexual y puede favorecer una erección más firme y duradera.
Otra de las recomendaciones apunta a controlar el ritmo respiratorio, especialmente cuando aparecen nervios o tensión.
La técnica consiste en inhalar durante tres segundos y exhalar durante seis. Una respiración lenta y controlada ayuda a disminuir la tensión y a mantener un estado de mayor calma durante la relación.
No se trata de una técnica que genere una erección por sí misma, sino de una herramienta para evitar que los nervios interfieran con el rendimiento sexual.
El cuarto consejo consiste en evitar que la excitación aumente de manera continua hasta llegar rápidamente al punto de eyaculación.
Para eso, Noval recomienda cambiar de posición cada tres a cinco minutos. Durante esos cambios puede disminuir momentáneamente la intensidad de la estimulación y luego retomarse la actividad.
La propuesta busca darle al hombre mayor margen para regular la excitación y retrasar la eyaculación cuando siente que está demasiado cerca.
La duración de la penetración no determina por sí sola la calidad de una relación sexual. Tampoco existe una cantidad de minutos que todas las parejas deban alcanzar, sostiene el especialista.
Intentar prolongar la relación a cualquier precio puede aumentar los nervios y terminar afectando la erección. La experiencia sexual también incluye el juego previo, la comunicación y otras formas de estimulación.
Por eso, el objetivo no debería ser simplemente “durar más”, sino disfrutar de la relación, mantener una buena erección y regular la excitación cuando sea necesario.
Si las dificultades para lograr o mantener una erección aparecen con frecuencia, es recomendable consultar con un urólogo, ya que pueden existir diferentes causas detrás del problema y es importante determinar el origen.