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Cómo preparar la casa ante una tormenta y reducir riesgos evitables

Una guía práctica para ordenar el hogar antes de lluvias intensas, ráfagas o actividad eléctrica, con medidas simples para prevenir daños y actuar con más seguridad.

Cómo preparar la casa ante una tormenta y reducir riesgos evitables. (Imagen ilustrativa)
Cómo preparar la casa ante una tormenta y reducir riesgos evitables. (Imagen ilustrativa)

Cuando se anuncian tormentas fuertes, la diferencia entre improvisar y estar preparado puede ser importante. Las lluvias intensas, las ráfagas de viento, el granizo y la actividad eléctrica pueden afectar techos, desagües, instalaciones y accesos. Por eso, conviene anticiparse con tareas simples que ayuden a reducir anegamientos, desprendimientos y accidentes domésticos.

En la Argentina, el Servicio Meteorológico Nacional informa alertas según el fenómeno previsto y su nivel de peligro. Revisar esas actualizaciones y seguir las indicaciones oficiales permite tomar decisiones con más tiempo, especialmente en viviendas ubicadas en zonas bajas, cerca de cursos de agua o en áreas que suelen inundarse.

Revisar la información oficial y organizar a la familia

El primer paso es consultar el pronóstico y las alertas vigentes para la localidad. No todas las tormentas implican los mismos riesgos: algunas se destacan por lluvias abundantes, otras por ráfagas, caída de granizo o descargas eléctricas. Saber qué se espera ayuda a priorizar tareas y evitar salidas innecesarias.

También es útil tener a mano los teléfonos de emergencia locales y acordar un modo de comunicación familiar si se corta la luz o falla la señal. En hogares con niños, personas mayores o mascotas, esta organización previa evita decisiones apuradas en medio del temporal.

Evitar que el agua se acumule

Una de las medidas más efectivas es mantener despejadas las salidas de agua. Patios, balcones, terrazas, veredas, rejillas, canaletas y sumideros pueden obstruirse con hojas, bolsas o residuos. Si el agua no escurre, aumenta el riesgo de filtraciones, anegamientos y daños en pisos o paredes.

Estas revisiones deben hacerse cuando las condiciones son seguras, nunca durante la tormenta. Las tareas en altura, como controlar canaletas, chapas, tejas o bajantes, requieren anticipación y prudencia. Si hay piezas flojas o dañadas, lo recomendable es repararlas antes de que lleguen la lluvia y el viento.

Otro punto importante es no sacar la basura cuando ya rige una alerta o cuando el temporal comenzó. Las bolsas pueden tapar desagües y empeorar la acumulación de agua en la vía pública.

Asegurar objetos que puedan volarse

Las ráfagas pueden convertir objetos livianos en un riesgo. Macetas, sillas, herramientas, tendederos, juguetes o recipientes vacíos deben guardarse bajo techo o quedar firmemente sujetos. Esta medida reduce la posibilidad de roturas en ventanas, daños en vehículos o golpes a personas.

También conviene observar el estado general del techo y de los elementos que podrían desprenderse. En el caso de ramas secas o deterioradas cerca de la vivienda, especialmente si están próximas a cables, lo más seguro es pedir una evaluación profesional. Las mascotas, por su parte, deben permanecer en lugares protegidos.

Preparar lo necesario antes de un corte o una evacuación

Tener una mochila o bolso de emergencia en un lugar accesible ayuda a evitar búsquedas de último momento. Su contenido debe adaptarse a cada hogar, pero es clave proteger documentación, recetas médicas y papeles importantes dentro de bolsas impermeables.

Además, conviene cargar los celulares con anticipación y contar con alguna alternativa de energía si fuera necesaria. Si se utiliza un generador, nunca debe encenderse en ambientes cerrados, ya que puede provocar intoxicaciones.

Cuidar la electricidad y definir una salida segura

Si existe riesgo de ingreso de agua a la vivienda, las recomendaciones oficiales indican cortar el suministro eléctrico siempre que pueda hacerse sin exponerse. No hay que tocar artefactos conectados, cables caídos ni instalaciones mojadas.

Durante una tormenta eléctrica, lo más seguro es permanecer dentro de una construcción cerrada, alejarse de aparatos eléctricos y evitar el uso de teléfonos con cable. También se recomienda no bañarse ni lavar ropa o platos, porque las cañerías pueden conducir electricidad ante una descarga.

En zonas inundables, es fundamental conocer de antemano una ruta hacia un sitio seguro y elevado. Caminar o manejar por calles anegadas puede exponer a corrientes, pozos, desniveles y riesgos eléctricos. Si las autoridades ordenan evacuar, la prioridad siempre debe ser resguardar a las personas y seguir la información oficial hasta que el peligro haya pasado.