Salud sexual

Disfunción eréctil: cuáles son las alternativas que recomienda un urólogo

Cuando los medicamentos orales no logran el efecto esperado, existen otras opciones para tratar la disfunción eréctil.

Existen distintas alternativas para tratar la disfunción eréctil cuando los medicamentos orales no logran el efecto esperado.

Existen distintas alternativas para tratar la disfunción eréctil cuando los medicamentos orales no logran el efecto esperado.

La disfunción eréctil puede tener distintas causas y no todos los pacientes responden de la misma manera a los tratamientos disponibles. Los medicamentos orales, como el sildenafil y el tadalafilo, suelen ser una de las primeras alternativas, pero en algunos casos no logran producir la respuesta esperada o no son bien tolerados.

Cuando esto ocurre, existen otras opciones que pueden indicarse de acuerdo con las características de cada paciente. El urólogo Mauro Carrillo explica cuáles son estas alternativas, cómo funcionan, en qué situaciones pueden utilizarse y cuáles son sus principales riesgos y limitaciones.

Disfunción eréctil: cuándo se indican las inyecciones intracavernosas

Las inyecciones intracavernosas consisten en la aplicación directa de fármacos vasoactivos en el pene mediante una aguja fina. El especialista indica que la combinación utilizada incluye prostaglandina E2, papaverina y fentolamina.

El mecanismo de acción produce una vasodilatación directa que favorece el flujo sanguíneo y permite conseguir una erección en pocos minutos sin necesidad de estímulo sexual previo.

La dosis debe ser minuciosamente ajustada por el médico. La aplicación se realiza en la zona lateral y ligeramente hacia la parte dorsal del pene, para evitar lesiones en la uretra y los principales nervios. Un recurso práctico consiste en comprimir la base con la otra mano para desplazar los cuerpos cavernosos hacia los costados. Antes de la aplicación también debe realizarse una correcta higiene con alcohol.

Disfunción eréctil: riesgos de las inyecciones intracavernosas

Entre las principales complicaciones se encuentra el priapismo, una erección prolongada e involuntaria que puede producirse por un exceso de dosis. Se trata de una urgencia médica que, de no atenderse en un par de horas, puede provocar daño tisular irreversible y una disfunción eréctil severa.

Otro posible problema es la fibrosis, ya que los pinchazos recurrentes pueden generar cicatrices en el tejido cavernoso. Por este motivo, es imprescindible rotar el sitio de inyección y evitar su uso diario.

Carrillo sostiene que esta alternativa es “muy efectiva” en casos severos, como hombres con diabetes de larga data no controlada o pacientes sometidos a una prostatectomía radical por cáncer de próstata, con secuelas en los nervios.

En tanto, no está recomendada para pacientes con temblor o limitaciones motoras en las manos, déficit visual significativo o dificultades para conservar los medicamentos en frío.

Ondas de choque para la disfunción eréctil: cómo funcionan

Carrillo explica que la terapia de ondas de choque es un tratamiento físico enfocado en la regeneración de la vascularización del pene. Utiliza ondas de baja intensidad que estimulan la neovascularización, es decir, la creación de nuevos vasos sanguíneos.

El tratamiento se utiliza en casos de disfunción eréctil leve a moderada. Es ambulatorio y no doloroso, aunque puede generar leves molestias o hematomas ocasionales.

Una de sus limitaciones es que no existe un protocolo universal estandarizado. El número de disparos, la frecuencia, la energía y el tipo de máquina pueden variar según el operador.

El urólogo señala que los ensayos clínicos aleatorizados no han demostrado una significancia estadística concluyente. Por eso, las guías de urología estadounidense y europea la clasifican como una alternativa de segunda línea o en fase experimental, y no como una opción de primera elección.

También advierte que jamás debe utilizarse en hombres jóvenes sin una patología vascular previa que presentan pérdidas eréctiles por ansiedad de desempeño o causas psicógenas. En estos casos, la falla no es vascular y el abordaje debe enfocarse en la confianza y el manejo de la ansiedad.

Bombas de vacío para la disfunción eréctil: cómo funcionan

Las bombas de vacío son dispositivos mecánicos que no requieren medicamentos ni intervenciones quirúrgicas. Carrillo detalla que el pene lubricado se introduce en un cilindro donde se genera presión negativa o vacío mediante un manguito o perilla, lo que fuerza la entrada de sangre.

Una vez lograda la rigidez, se coloca una banda o anillo de constricción elástico en la base del pene para retener la sangre durante la penetración.

Es un método económico, de uso a demanda y no invasivo. Las tasas de satisfacción informadas se ubican entre el 60% y el 100%.

Sin embargo, puede provocar sensación de pene frío, ya que la sangre ingresa por succión física y no por vasodilatación natural.

El anillo constrictor debe retirarse inmediatamente después de finalizar la relación sexual para prevenir isquemia y lesiones graves.

Carrillo recomienda utilizar dispositivos médicos acreditados con válvula reguladora de presión, evitando aparatos sin control adecuado.

Entre los posibles efectos adversos aparecen petequias, hematomas, dolor, menor sensibilidad y dificultad para eyacular.

Alprostadil intrauretral para la disfunción eréctil

Para quienes rechazan las agujas, el alprostadil por vía intrauretral constituye otra alternativa. El fármaco se administra dentro de la uretra y se absorbe hacia los cuerpos cavernosos para favorecer el flujo sanguíneo en pocos minutos.

Carrillo señala que, aunque no requiere pinchazos, su eficacia es considerablemente menor en comparación con las inyecciones intracavernosas.

Puede provocar sensación de ardor o molestia local en el pene, que también puede afectar a la persona receptora durante el coito por transferencia del medicamento.

Prótesis o implantes para tratar la disfunción eréctil

Las prótesis penianas constituyen una alternativa quirúrgica definitiva. El especialista explica que existen dos tipos principales.

Las maleables o semirrígidas están formadas por varillas que mantienen una rigidez constante y pueden doblarse para ocultar o posicionar el pene. Son más económicas y sencillas de colocar, aunque menos discretas estéticamente.

Las hidráulicas o inflables están compuestas por cilindros internos ubicados en el pene, conectados a un reservorio y una bomba colocada en el escroto. Permiten conseguir una erección y una flacidez más parecidas a las naturales, aunque son más costosas y complejas y pueden presentar fallas mecánicas con el paso de los años.

Entre los riesgos quirúrgicos se encuentran sangrados, hematomas e infección. Si se produce una infección, es necesario retirar el implante de manera definitiva.

También puede presentarse extrusión, es decir, la salida del dispositivo a través de la piel por un tamaño inadecuado o un mal cuidado. En las prótesis hidráulicas existe además el riesgo de fallo mecánico a largo plazo.

Carrillo remarca que antes de la intervención es necesario trabajar las expectativas con el paciente y su pareja. La erección producida por una prótesis es de origen mecánico y no se siente idéntica a una erección fisiológica.

Disfunción eréctil: la importancia de la alimentación y la salud emocional

Más allá del tratamiento elegido, el urólogo destaca la importancia de cuidar la salud integral.

Entre los pilares fundamentales menciona mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física de manera regular, no fumar y controlar de forma estricta enfermedades de base como la diabetes y la hipertensión.

El bienestar emocional y el manejo de la ansiedad también son determinantes, sostiene el urólogo. Si el componente psicológico no se tiene en cuenta, ninguna solución tecnológica o farmacológica permitirá disfrutar plenamente de la sexualidad.

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