Dos semanas antes del suceso, la pareja estaba de vacaciones con sus cinco hijos de 17, 10, 7, 6 y 17 meses en San Diego, California.
Fue allí donde se enfermó Freedy. Tuvo escalofríos, pérdida de apetito e imposibilidad de descansar bien, aunque atribuía esos síntomas a una insolación.
Fue a un primer control, le diagosticaron coronavirus y lo hicieron regresar a su casa, pero los síntomas empeoraron y tuvo que hospitalizarse nuevamente. Al llegar, descubrieron que tenía pulmonía, pero a diferencia de su control, su temperatura subía y ni la asistencia del oxígeno lograba mejorar su estado.
"Me dijo que me ama y yo le dije que lo amo mucho y que, por favor, pelee y venga a casa conmigo. Esa fue la última vez que pude escuchar su voz o comunicarme con él", cerró devastada DuPreez.
Fuente: Crónica