En el área principal del supermercado, donde se encontraban las cajas registradoras y la sección de vinos, se encontró un cableado expuesto que suponía un riesgo tanto para el personal como para los clientes.
La inspección del establecimiento se llevó a cabo luego de que se viralizara un video grabado por un cliente, el cual capturó el momento en que un gato ingresaba al mostrador de la fiambrería y comenzaba a morder uno de los jamones expuestos para la venta.
A pesar de que el supermercado contaba con la autorización municipal y estaba registrado en el Registro Provincial para la Comercialización de Bebidas Alcohólicas de la provincia de Buenos Aires, el cual tiene una validez anual, las irregularidades encontradas obligaron a su clausura.
El cierre del establecimiento ha generado preocupación en la comunidad local y ha generado un debate sobre la importancia de mantener altos estándares de higiene y seguridad en los comercios de alimentos. Se espera que las autoridades tomen medidas adicionales para garantizar el cumplimiento de las regulaciones y proteger la salud de los consumidores.