Qué dicen los especialistas
Profesionales de la salud y nutricionistas advirtieron rápidamente sobre los riesgos de esta práctica. En primer lugar, explican que la sensación real de saciedad no depende solo de la masticación, sino de procesos hormonales y digestivos que se activan cuando el alimento llega al estómago.
Además, alertan sobre posibles peligros físicos:
- Riesgo de atragantamiento o asfixia si el plástico se desplaza.
- Posible ingestión accidental de microplásticos.
- Conductas que pueden vincularse con trastornos alimentarios
Para los expertos, lejos de ser un “truco” inofensivo, podría convertirse en una práctica riesgosa, especialmente entre jóvenes influenciados por tendencias virales.
¿Es algo común en China?
No. A pesar de que muchos titulares hablaron de “la tendencia de los chinos que no comen”, lo cierto es que no se trata de una costumbre cultural ni de una práctica extendida en el país. Es un fenómeno puntual de redes sociales que se viralizó y generó impacto global, como ocurre con muchos desafíos digitales.
La polémica, de hecho, creció más por la sorpresa que genera el método que por su alcance real.
Lo que comenzó como un video curioso terminó instalando un debate más profundo sobre la presión estética, los desafíos extremos y los límites de las tendencias virales. En tiempos donde cualquier práctica puede convertirse en fenómeno global en cuestión de horas, este “método” volvió a demostrar que no todo lo que se vuelve tendencia es saludable —ni recomendable.