Xhaka reconoció que hoy considera que aquella decisión fue un error. “Hoy veo claramente que este camino no fue correcto. Fue un error. Lo siento. Asumo la responsabilidad por esta decisión, afrontaré el proceso para esclarecer los hechos y cooperaré plenamente con las autoridades competentes”, sostuvo.
La investigación está a cargo de la Fiscalía del cantón de Lucerna, que busca determinar si existió una conducta penal relacionada con la obtención fraudulenta de un certificado falso y/o la falsificación de documentos. La investigación todavía está en curso y no existe una condena contra el futbolista.
El expediente también involucra a una médica de Lucerna que habría estado relacionada con la emisión de certificados durante la pandemia. La profesional niega las acusaciones y, según su abogado, sostiene que vacunó a Xhaka de manera regular.
La situación podría ser especialmente delicada desde el punto de vista legal porque la falsificación de documentos en Suiza puede contemplar una pena de hasta cinco años de prisión, aunque distintos reportes coinciden en que una eventual condena de cumplimiento efectivo para Xhaka sería considerada poco probable. La sanción concreta dependerá de cómo avance la investigación y de la eventual calificación jurídica de los hechos.
Además del frente judicial, el escándalo ya tuvo consecuencias deportivas. Xhaka quedó afuera de la convocatoria de Suiza para la próxima fecha de la Nations League, una decisión que fue tomada de común acuerdo entre el jugador y la Federación Suiza de Fútbol.
El futbolista, de 33 años, deberá declarar ante las autoridades mientras la investigación continúa. Por ahora, la Justicia deberá determinar qué ocurrió exactamente con aquel certificado y si existe responsabilidad penal por parte de Xhaka.