Según explica el especialista, estas aparecen cuando la persona habla de su pareja o con ella y “muestran dos cosas negativas: una es un sentimiento de superioridad y otra es de un profundo desagrado”. Se manifiestan a través de la contracción asimétrica del rostro o el cierre de las fosas nasales, lo que revela un rechazo que, según estudios, podría anticipar el fin de la relación en menos de tres años.
2. Preocupación excesiva por la apariencia.
Tal como afirma el especialista, el problema surge cuando existe una variación radical de la conducta habitual: “si vos siempre fuiste un desprolijo y de repente salís y sos Rosa, ahí está el quilombo”. El foco pasa de la comodidad personal a una preocupación externa sobre “qué ve el otro de mí”.
3. Cambio de horarios y actividades.
Pisso advierte que la aparición de una tercera persona requiere tiempo y espacio. Al respecto, ejemplifica que “si tardás 9 horas en ir al supermercado, es posible que estés haciendo algo más que ir al supermercado”. Las nuevas rutinas o la extensión injustificada de las habituales son señales de alerta de que algo extraño está sucediendo en esas horas.
4. Hermetismo con las contraseñas.
El cambio repentino de claves en redes sociales o la creación de cuentas nuevas son indicios de que hay algo que ocultar. Pisso señala que “si vos no tenés nada que ocultar, ya fue”, pero cuando aparece la resistencia a compartir el dispositivo para tareas simples, la situación deja de “oler correctamente”.
5. Incomodidad ante preguntas simples.
El profesional indica que, cuando se le consulta por su día, la persona infiel suele reaccionar con enojo o sentirse invadida. “Esas actitudes están queriendo esconder algo... omitir es mentir”, afirma, al destacar que el enojo surge como una defensa para evitar que la otra persona indague en lo que se está ocultando.
6. La regla de los 15 días.
“La persona que está siendo infiel normalmente ve a ese tercero o a esa tercera en un período no mayor a 15 días”, asegura el especialista. Es por este dato estadístico que los contratos de los detectives suelen durar entre 10 y 18 días, ya que es el lapso clave para encontrar una “flagrancia” o evidencia del hecho.
7. Obsesión con el celular.
Dejar el teléfono siempre boca abajo, llevarlo a todos lados y negarse terminantemente a prestarlo son señales críticas. Tal como afirma Pisso, existe en estos casos “una preocupación excesiva con el teléfono y eso es una muestra de que hay algo que no se quiere mostrar”.
La clave: el diálogo y el contexto
A pesar de estas señales, el docente enfatiza que lo más importante es la comunicación abierta y no sacar conclusiones apresuradas sin considerar el contexto previo. “Una persona que no tiene nada para esconder no va a reaccionar de manera negativa”, sostiene el profesional.
Antes de juzgar, es fundamental analizar si estos gestos son incongruencias comunicacionales respecto a la “línea base” de la persona. El consejo final de Pisso es apostar a la conversación: “siéntense y hablen... comuníquense y sobre todas las cosas tengan en cuenta la línea base” para evitar que se terminen relaciones por juicios equivocados.