Salud

Inflamación crónica: las frutas que recomienda el doctor Daniel López Rosetti para combatirla

La inflamación crónica de bajo grado puede estar asociada a distintas enfermedades y afectar la salud a largo plazo. El doctor Daniel López Rosetti explica sus características y qué aspectos de la alimentación se deben tener en cuenta.

La alimentación cumple un papel importante frente a la inflamación crónica de bajo grado y sus posibles efectos sobre la salud.

La alimentación cumple un papel importante frente a la inflamación crónica de bajo grado y sus posibles efectos sobre la salud.

El estilo de vida contemporáneo, caracterizado por altos niveles de estrés, cansancio, sedentarismo y hábitos alimentarios inadecuados, favorece el desarrollo de un fenómeno sistémico denominado inflamación crónica de bajo grado.

A diferencia de los procesos inflamatorios agudos que el organismo activa ante lesiones o infecciones puntuales, este estado inflamatorio se extiende por todo el cuerpo y persiste en el tiempo.

Ante esta problemática, el doctor Daniel López Rosetti propone recurrir a la "farmacología de los alimentos" y señala que ciertas frutas actúan como "ibuprofenos naturales", capaces de contrarrestar este proceso sin requerir fármacos sintéticos.

Qué es la inflamación crónica de bajo grado y cómo se diferencia de la inflamación aguda

Para comprender el valor terapéutico de la nutrición, el médico expone las diferencias entre los tipos de respuesta inflamatoria:

Inflamación aguda: es un mecanismo defensivo y reparador del sistema inmunológico frente a un daño localizado o una infección. Se manifiesta con aumento de volumen (tumoración o chichón), dolor (provocado por la liberación de prostaglandinas), calor y enrojecimiento, debido al incremento del flujo sanguíneo y a la llegada de células defensivas. Cuando la reacción resulta excesiva, se indican antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) como el ibuprofeno, el naproxeno o la aspirina (ácido acetilsalicílico).

Inflamación crónica de bajo grado: es un proceso de baja intensidad que afecta a todo el organismo de manera sostenida en el tiempo. Su origen no es un traumatismo o una infección, sino el estrés, el cansancio, la inactividad física y el consumo habitual de alimentos industriales ultraprocesados, ricos en grasas trans, azúcares refinados, hidratos de carbono procesados y conservantes.

Qué enfermedades puede provocar la inflamación crónica

La inflamación crónica de bajo grado, según Rosetti, compromete la salud física, mental y emocional. En una etapa inicial, se manifiesta a través de síntomas cotidianos como decaimiento, somnolencia, tristeza, falta de ánimo, distensión abdominal postprandial, acidez gástrica, flatulencias y alteraciones en el ritmo evacuatorio (constipación o diarrea).

Cuando esta condición se mantiene a largo plazo, la evidencia científica demuestra que se encuentra asociada al desarrollo de enfermedades crónicas severas:

Enfermedades cardiovasculares: aterosclerosis, infarto agudo de miocardio y accidente cerebrovascular.

Trastornos metabólicos y respiratorios: diabetes, obesidad y asma.

Afecciones reumatológicas: artritis.

Trastornos digestivos: síndrome de intestino irritable.

Frutas: cuáles son los "ibuprofenos naturales" que recomienda Daniel López Rosetti

La incorporación constante de estas frutas en la dieta permite observar mejoras en los síntomas en un plazo de dos a tres días, sostiene Rosetti.

  • Frutos rojos (arándanos, frutillas/fresas, frambuesas, moras y grosellas): aportan fibras, antioxidantes y fitoterápicos de potente acción antiinflamatoria.
  • Manzanas y peras: contienen fibras, vitaminas, agua y una alta proporción de antioxidantes. Presentan ventajas prácticas, como su fácil traslado, no dejar olores ni manchas y requerir una masticación prolongada que ayuda a moderar el apetito.
  • Cítricos (naranja, pomelo, limón y lima): son ricos en antioxidantes y fitoterápicos.
  • Granadas y uvas: aportan polifenoles y compuestos fitoterápicos de efecto antioxidante y protector.

Cuánta fruta se debe consumir por día para aprovechar sus propiedades

Para asegurar la efectividad de estos compuestos en el organismo, se establecen las siguientes pautas de consumo:

Dosis diaria: consumir dos porciones al día.

Equivalencia de porción: cada porción corresponde al volumen o peso equivalente a una naranja. En frutas pequeñas, como las cerezas, la porción equivale a la cantidad necesaria para equiparar el volumen de una naranja.

Variabilidad nutricional: se debe alternar el tipo de fruta entre cada porción diaria, por ejemplo, una manzana por la mañana y una pera o un cítrico por la tarde, para incorporar distintas composiciones químicas y nutrientes naturales.