El gesto marcó la magnitud de la pelea. Desde Chateau Libertador hasta su hogar, L-Gante viajó solo, bloqueado y con el orgullo herido. “Imaginate el nivel de peleados que estábamos. Yo la bloqueé de todo, y ella me bloqueó también”, recordó.
Ya en su casa, la bronca comenzó a transformarse en arrepentimiento. “Después se me pasó el enojo y digo: ‘No, no puede pasar esto. No puede ser que el Día de los Enamorados termine así, para el ort...”, explicó.
Las horas pasaron entre la culpa y la indecisión. “Eran como las 3 de la mañana cuando llegué a mi casa, y hasta que me fui a dormir se habrán hecho como las 5. Me dije: ‘Con algo la tengo que remontar’. Y me dormí re tarde, con los ojos al rojo vivo”.
Al día siguiente, decidió que no podía dejar pasar más tiempo. “ Me desperté como a las 8 de la mañana, con los ojos al rojo vivo, y fui hasta su casa con un ramo de flores. Ella no se lo esperaba. Estaba convencida de que le había fallado para el Día de los Enamorados”, contó el cantante.
La sorpresa fue total. Wanda, que había dado por perdido ese día, se encontró con un gesto romántico y desesperado que desarmó cualquier enojo. El encuentro terminó con un giro inesperado: “La sorprendí, y después nos fuimos a Mar del Plata, que iba a estar con Mirtha ahí. La pasamos bien, y bueno, otra anécdota más para sumar”, concluyó, dejando entrever que la montaña rusa emocional de su relación está lejos de apagarse.