Alguna vez seguramente te pasó de estar volviendo en el colectivo, tren o subte, y la persona que tenes sentada al lado empieza a quedarse dormida, y como consecuencia su cabeza termina casi apoyada en tu hombro. Un momento vergonzoso tanto para vos, como para el dormilón. Uno generalmente ante esa situación, se mueve para que se de cuenta la persona y así se despierta. Sin embargo hay una persona que le pasó, y decidió tomar otra posición.



